• Fort Portal,  Uganda

    Fort Portal, lagunas de cráter

    Fort Portal es otro de los rincones mágicos de Uganda. Se tata de una antigua zona de cráteres que actualmente se han transformado en lagunas. El ecoturismo empieza a hacer las delicias de los amantes de la naturaleza, deseosos de maravillarse con la ‘Perla de África’. Las montañas Rwenzori poco a poco se convierten en un destino para escalar y ver gorilas.  

    Cuándo fuimos: Julio 2015.

    Cómo llegar: Se puede llegar desde Kampala y desde Kasese (Queen Elizabeth National Park). Fuimos desde Kabale (Lake Bunyonyi) con la compañía Kalita, que probablemente sea la peor compañía de autobuses de la historia.

    Dónde alojarse: Las opciones de alojamiento son muy variadas y se pueden encontrar buenos campings situados en los propios lagos, lo cual nos hubiera gustado saber previamente, ya que nos dimos cuenta una vez allí al no encontrar nada en Internet. Imaginamos que no es complicado alojarse allí sin reserva. Nos quedamos en RuwenZori View Guest House, del británico Maurice, que fue un acierto.

    Qué hacer: Vista a la Reserva de Nkuruba, donde se encontraban las Amabere Caves. Recorrer lo lagos Nyinabulitwa y Nyabikere

    Dónde comer: Nosotros solíamos comprar comida en los mercados  y cenábamos en la guesthouse. 


    Nuestra experiencia

    Pensábamos permanecer únicamente tres noches, pero terminamos quedándonos cinco, y en gran parte fue gracias a la hospitalidad del propietario y el fabuloso desayuno incluido en los 25€ del precio de la habitación. Hay Wifi. Fort Portal ha sido el destino que más nos ha gustado en Uganda. Nos encantaron sus lagos y la forma de vida local. 


    Abandonamos Kabale (Lago Bunyonyi) por la tarde en un horrible autobús de la compañía Kalita, que se averió a mitad de camino, demorando el viaje una hora y media. Llegamos a las once de la noche y fuimos directamente al alojamiento. Al día siguiente repusimos fuerzas con un desayuno con el que aún soñamos: café, zumo natural, tortitas, bollos caseros, huevos revueltos, bacon, salchichas, fruta, mermelada y mantequilla en pan casero… Una delicia. De hecho, el desayuno es como si fuera un ritual, en el que cada mañana los viajeros pueden compartir sus experiencias y hacer recomendaciones de rutas pasadas, mientras que el anfitrión da los buenos días a cada uno. Por la noche hacen lo mismo, pero nuestro escaso presupuesto nos impidió unirnos a las cenas comunes. En su lugar, comprábamos algunos chapatis (las crepes o tortitas típicas de esta zona de África), fruta y tortilla en el town y nos preparábamos la merienda en nuestra terraza privada que comunicaba con la habitación.

    Probablemente Fort Portal haya sido uno de los lugares más mágicos en los que hemos estado. Las vistas son impresionantes y los antiguos cráteres volcánicos, ahora reconvertidas en lagos de aguas cristalinas, una maravilla. Los bellos paisajes motivaban a realizar paseos y excursiones. El eco-turismo es sinónimo de Fort Portal.

    Así organizamos nuestros días

    · El primer día hicimos senderismo y exploramos otros dos cráteres, junto con un guía que explicaba todo muy bien. Fuimos a la Reserva de Nkuruba, donde se encontraban las Amabere Caves. Por la tarde visitamos el Tooro Botanical Gardens, un jardín botánico un poco sin más que visitamos porque estaba cerca de la guesthouse y no teníamos nada que hacer.

    · El segundo día fuimos de excursión a los lagos Nyinabulitwa y Nyabikere. Sin tener muy claras las distancias, hicimos una locura y, pecando de cutres, nos trasladándonos en un único boda-boda (como llaman a las motos en Uganda). En posteriores excursiones fuimos con dos motos, ya que subir y bajar la montaña tres personas en una moto no era la opción más segura. Otra opción es ir en transporte privado, ya que los matatus no llegan a esa zona. 

    · El tercer día fuimos al Lake Nyamirima, donde hay una vista espectacular, conocida como The Top of the World. Hay un hotel de lujo pero precioso (las habitaciones eran de 300 euros noche) en el que compramos unas cremas corporales a base de karité muy buenas. Recorrimos el paisaje y nos bañamos en el lago. Tuvimos algunos problemas para volver, porque la moto que nos había traído regresó al centro y desde allí no había posibilidad para regresar si no llamas a un medio de transporte.