• Drakensberg y Lesotho,  Sudáfrica

    Mountain Drakensberg

    Las Montañas Drakensberg reciben su nombre porque cuando hay nubes bajas serpentean en forma que parece un dragón. Un bonito destino para los amantes de la naturaleza y de la escalada. El paisaje es muy cambiante dependiendo de la estación del año. Durante el invierno se corre riesgo de nevadas.   

    Sudáfrica puede presumir de tener parajes naturales increíbles y variados. Aunque no estaba al principio en nuestro planning de visitas, más que nada porque no habíamos escuchado referencias, cuando reestructuramos la ruta en el país decidimos incluir las Montañas Drakensberg y Lesotho, ya que estaba de camino desde Johannesburgo hasta Durban. Y no pudo ser mejor idea. Fuimos con Baz Bus, que es una de las mejores formas de recorrer el país. Conectan Johannesburgo con Cape Town parando en todas las ciudades costeras más importantes, como Durban, Port Elizabeth o Hermanus. Se pueden comprar los billetes para hacer la ruta completa o bien por trayectos. Los conductores son muy majetes y te recogen y dejan de puerta a puerta. Nosotros reservamos por internet el trayecto de Johannesburgo a Drakensberg y después hablamos con el conductor que nos dijo que el trayecto de Drakensberg a Durban se lo pagásemos directamente a él por la mitad de dinero y así se llevaba un sobresueldo.

    Nos alojamos en el Amphitheatre backpackers, que era como estar en un oasis en medio de la nada. En general estaba muy bien montado y era muy agradable. La única pega es que hacía bastante frío y las habitaciones no estaban aclimatadas para estar en ellas sin estar tiritando. Imaginamos que en otra época del año estará mejor, ya que tiene piscina, jacuzzi, pingpong, restaurante y bar. También tiene cocinas comunes que están muy bien montadas. Una vez que llegamos, lo primero que hacen es ponerte un vídeo explicativo de las actividades que se pueden realizar. Está todo enfocado al turista, con lo que te ponen bastantes facilidades.

    El backpackers está en medio de la nada, por lo que si se quiere ir a comprar comida para cocinar, hay que ir hasta el town más cercano que es Bergville a 20 kilómetros. El transporte no es muy frecuente, con lo que lo mejor es estar pendiente de si viene algún minibús local y no dejarlo escapar. En el town se pueden encontrar dos tiendas de comida y otra de cervezas y vinos. Para volver, se toma el transporte desde la estación. estad pendientes de la hora que es, porque el último viaje hacia donde íbamos nosotros era cuando empezaba atardecer. De hecho, nos dieron mal las indicaciones y acabamos en una especie de suburbio que estaba a mitad de camino entre Bergville y el backpackers. Tirados en la carretera, nos vimos obligados a hacer autostop (algo que sin duda no recomendamos), con la suerte de que nos paró un coche con tres chicos que se iban de fiesta. Estuvimos hablando de fútbol, que siempre ayuda a hermanarse.

    Hicimos dos excursiones:

    Amphitheatre, del cual toma su nombre el backpackers y se debe a la forma que toman las montañas. Los más intrépidos realizaban la excursión Cathedral, más dura pero al parecer más impresionante. hay algunas partes que son un poco duras y, en un momento dado, hay que bajar una escalera colgante por una roca. A los que tengáis vértigo, no os preocupéis porque es factible de hacer.

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    Lesotho, una excursión que no estuvo a la altura de las expectativas, todo sea dicho. Para empezar, se tarda casi dos horas en llegar y, consecuentemente, dos horas en volver. Una vez allí el paisaje no es muy diferente que el de Amphiteatre, de hecho, son las mismas montañas pero desde diferente perspectiva. Dimos un paseo luchando contra el viente horrible que hacía, y después fuimos a casa de una sangoma, que es el nombre que reciben las curanderas locales. Pintoresca, pero no imprescindible.

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    Saludos desde Lesotho!