• Kigali,  Ocio en Kigali

    Qué ver y hacer en Kigali

    Kigali puede presumir de ser una de las capitales más descongestionadas de tráfico y más seguras para pasear en los países del área oriental. Si bien la ciudad no merece más de dos días, aquí proponemos algunas opciones de ocio en la ciudad.   

    Pasado histórico: No se pueden dejar de visita los centros emblemáticos en recuerdo a las víctimas del genocidio, como el Kigali Genocide Memorial el mayor museo dedicado a los fallecidos y donde se da información de los acontecimientos que vivió el país durante los cien días que duró el genocidio mediante recortes de prensa, fotografías y testimonios de los supervivientes

    Restaurantes locales: La herencia gastronómica francesa ha colaborado a que los platos tradicionales sean bastante mejores que en otros países como Kenya o Congo donde los alimentos son muy limitados. Brochetas, Akabenz (carne de cerdo al kilo), Nyama Choma (carne de cabra asada), pescado (en Ruanda hay muchas piscifactorías además del pescado dulce del lago Kivu). Para comer Nyama Choma el sitio más recomendado es el restaurante Sundowner. También son muy típicos los buffets a medio día en los restaurantes, en los que por 2 o 3 euros se pone uno las botas. El más recomendable es Fantastic, situado en el centro económico en la misma calle donde hay varias tiendecitas de cosas de segunda mano, como bolsos, mochilas o juguetes.

     

    Galerías de arte: El movimiento artístico en Ruanda está revolucionando el panorama escenográfico y pictórico en la ciudad. Para los amantes del arte que valoren más que un simple souvenir que se puede encontrar en cualquier mercado turístico, el visitar una galería puede ser un buen plan para acercarse a los artistas que exploran nuevas formas para hacer pintura, escultura y artes escénicas. Se pueden encontrar grandes joyas por precios bastante asequibles en comparación con el mercado europeo. Quién sabe, igual os podéis hacer con una obra del próximo Van Gogh ruandés. Entre las galerías a visitar, destacan: Ivuca Arts, Inema Art Center, Uburanga Arts Studio y Yego Art Studio.

    Dar un paseo en moto: Como ya dijimos en el post sobre Kigali, las motocicletas son el medio de transporte princpal en Kigali y en el resto del país. Ayudan a llegar a los sitios antes que en otro medio de transporte, ya que sortean los atascos. Además, tanto el conductor como el paquete están obligados a llevar casco (no de última generación, pero algo es algo). Un recorrido por las colinas de Kigali al atardecer será inolvidable.

     

    Ir de compras: Aunque Kigali no es el mejor destino para ir de compras, sí que se pueden encontrar algunas opciones para llevarse un bonito souvenir. En el mercado de Kimironko se pueden encontrar telas con estampados típicos y hacerse una prenda de ropa a manos de algunas de las costureras que allí se encuentran. Nosotros nos hicimos un vestido y una camisa llevados por la emoción. También las cooperativas son buenos lugares para encontrar productos como cestas, pinturas y tallas de madera. Cerca del supermercado Simba en el centro de la ciudad hay un mercado llamado Cootrac, donde se dan buenos precios. Para artículos más exclusivos se puede visitar la Boutique Azizi, en el Heaven Restaurant.

    La capital ruandesa difiere bastante de otras capitales africanas, como también lo hace el conjunto del país. Recuperándose del genocidio de 1994, donde más de 800.000 personas perdieron la vida, el país refleja cambio e integración a la vez que tristeza.   

    Resulta extraño ver una ciudad tan ordenada y pulcra después de haber visitado otras capitales: no hay basuras en las calles, las aceras están construidas y pintadas, los autobuses son modernos y se conservan en muy buen estado. Kigali es una ciudad limpia en la que está prohibidas las bolsas de plásticos y cualquier envase que pueda dañar el medio ambiente. Los boda-bodas (motocicletas que hacen de taxis para descongestionar el tráfico de la ciudad) ofrecen un casco a los viajeros y tienen otro para los conductores. Con lo que en general, todos los traslados en la ciudad se pueden hacer en moto, pues es la manera más rápida de moverse y muy económica. Además, los precios que dan los conductores son bastante bajos, con lo cual casi no hay que regatear. Eso sí, aseguraros que saben a dónde tienen que llevaros.

    También la venta ambulante de ropa o alimentos por las calles están prohibidas, para ello están las pequeñas tiendas a lo largo de la capital así como dos mercados principales: Kimironko y Nyabugogo. El primero es un mercado principalmente de comida (desde frutas y verduras hasta carnes y legumbres), pero también se pueden encontrar souvenirs, telas y sastres para confeccionar ropa al momento y múltiples prendas y bolsos de segunda mano. Nyabugogo es un mercado situado en la principal estación de autobuses donde se pueden encontrar mochilas y aparatos tecnológico como teléfonos o radios.

    Nos alojamos en el EXTRA INN Kigali, un Bed&Breakfast que encontramos en Airbnb. Hay varias opciones para todos los bolsillos y un par de backpackers, sin embargo nada económicos. Jean Marie, el señor que lleva el B&B es de lo más agradable y tratará de ayudaros en todo. Además, tienen desayuno incluido.

    Después de haber estado una semana en la ciudad, pudimos comprobar que este civismo conseguido en Kigali no es más que la consecuencia de una política basada en muchas prohibiciones. Aunque Ruanda es uno de los países que más crece en la región y mayores mejoras está viviendo, la población mantiene una sensación de tristeza y miedo ante ciertas políticas represivas. Por otro lado, toda esa herencia de las heridas del genocidio de los años noventa se ha convertido en el símbolo de Kigali y de Ruanda, conformándose así varios enclaves a visitar y profundizar en la historia del país.

    Hôtel des Mille Colines: El famoso hotel retratado en la película Hotel Rwanda en el que se cuenta la historia de Paul Rusesabagina. Entonces gerente del hotel, hutu moderado, que salvó la vida a decenas de personas. A día de hoy, como antaño, sigue siendo uno de los hoteles más caros del país, aunque la decoración no tiene nada que ver, ya que han pasado de un estilo colonial a un intento modernista que, la verdad, no le pega. La historia y el exclusivo servicio hacen del Mille Colines un lugar para visitar, al menos para tomar un café y disfrutar de la piscina.

    Kigali Genocide Memorial: El mayor museo dedicado a las víctimas del genocidio en la que se da información de los acontecimientos que vivió el país mediante recortes de prensa, fotografías y testimonios de los supervivientes. Tras un vídeo introductorio de diez minutos comienzan las salas donde se recogen todos esos pedazos de historia. Algunas imágenes y testimonios son muy duros, con lo que es fácil derramar más de una lágrima. Pero no olvidéis que la historia está narrada bajo la perspectiva tutsi, y que las matanzas que los generales tutsis llevaron a cabo como venganza en los años posteriores contra la población hutu no es casi mencionada durante el memorial.