• El Lago Kivu,  Ruanda

    Ruta por el Lago Kivu: qué hicimos y qué se puede hacer

    La ruta que recorre el Lago Kivu (conocida por ser parte del Congo Nile Trail) abarca las áreas cercanas al lago y los parques naturales que lo bordean. Nuestra intención era hacer la ruta completa, parques incluidos, pero nuestro presupuesto y la escasez de tiempo nos limitó a tres paradas en diez días: Cyangugu, Kibuye y Gisenyi.

    Si os planteáis hacer la ruta en transporte terrestre, recordad que si recibe el sobrenombre de “el país de las mil colinas”, es por algo. Ruanda es muy pequeño pero se tarda mucho en hacer escasos kilómetros debido a que hay que subir y bajar puertos constantemente. Los trayectos entre las tres principales ciudades que recorren el Lago Kivu pueden hacerse tanto en autobús o matatu como en ferry. Los primeros tienen salidas a diario pero a horas muy determinadas y los ferrys únicamente ciertos días de la semana. Por eso hay muchas personas que se decantan por hacer las rutas en bicicleta. Si eres un deportista y tienes tiempo, esta es la mejor opción. De otro modo, paciencia.

     

    Comenzamos la ruta desde Kigali hacia Kamembe y finalizamos en Gisenyi, desde donde cruzamos la frontera hasta Uganda. Otros lugares que nosotros no vimos y que son de interés para los viajeros son: Nyungwe National Park.Volcanoes National Park, donde se pueden ver gorilas y Gishwati Forest.

    Cyangugu: Salimos desde la estación de autobuses de Kigali en un minibús local a las 9.30am, el ticket del autobús fueron 7euros y el trayecto duró seis interminables y terribles horas, así que si sois de mareo fácil lo vais a pasar mal. Yo insulté en más de una ocasión al conductor suicida que nos tocó por tomar las curvas como si estuviera compitiendo en un rally. Una experiencia bastante mala que jamás repetiremos.

    En nuestra opinión, Cyangugu, en la región de Kamembe, no merece mucho la pena. Al haber poco turismo, el alojamiento es limitado y casi simpre relacionado con el turismo misionero. Nos alojamos en Peace Guest House, en una habitación con baño y nos costó 25$ la noche con desayuno incluido. En general, nos pareció que todo el mundo en la zona estaba bastante aplatanado, incluido el staff del hostel. Un día fuimos a dar un paseo por Kamembe y la gente estaba tan sorprendida de ver a dos mzungus en la calle, que nos miraban como si fuéramos extraterrestres. Dimos varios paseos y fuimos a comer boquerones fritos al único lugar que nos ofrecía la posibilidad de contemplar la vista del lago y la República Democrática del Congo. Si queréis ir, aquí podéis consultar más información.

    Kibuye: El trayecto desde Kamembe hasta Kibuye lo hicimos en un autobús grande, con un conductor mucho menos perturbado que el que nos llevó en el primer tramo de la ruta. El precio del autobús fue de 4euros y tardamos cinco horas en llegar. Nos costó cielo y tierra conseguir información sobre el horario de salida del autobús. Para quiénes estéis interesados, sólo hay una salida a las 4.30 de la madrugada y es conveniente contratar un transporte de confianza que te lleve al punto de salida. A nosotros nos dejaron tirados las motos que nos iban a llevar y conseguimos llegar gracias a que nos encontramos un matatu que iba hacia Kigali en mitad de la carretera. Tuvimos mucha suerte.

    Cuando llegamos a Kibuye eran las nueve y media de la mañana y desde el centro del pueblo, más conformado como ciudad, nos fuimos en moto hasta Home Saint Jean, por 25$ la habitación doble con baño y sin desayuno, cuyas vistas del lago son espectaculares. Igualmente, la oferta de excursiones y actividades es escasa. Pero por lo que nos comentaron es factible ir a visitar unas pequeñas cascadas, recorrer el lago en barca y curiosear por una fábrica de gas metano, presumiblemente de alguna empresa china.

    Gisenyi: El trayecto desde Kibuye hasta Gisenyi lo realizamos en ferry, que sale todos los viernes alrededor de las 12.30pm y nos costó 6 euros. La organización es para verla. Da igual que llegues el primero o el último y creas que estás guardando una fila para subir al barco, porque cuando el barco llegue y creas que vas a subir, alguien comenzará una fila (en la que todo el mundo se intentará colar) para vender los billetes. El tiempo que se pierde desde que llega el barco desde Cyangugu hasta que todo el mundo baja de él y suben los siguientes pasajeros, puede tomar más de una hora. La navegación será de cuatro horas hasta Gisenyi. Dentro del ferry se pueden comprar cosas para comer y para beber, con lo que no hace falta ir con el bocata preparado. Nosotros probamos unos bolones dulces que estaban muy buenos.

    Gisenyi es la perla de la ruta. Tiene actividades para realizar, oferta turística, un centro donde dar paseos, montañas para recorrer y hasta una playa creada a orillas del lago. Allí permanecimos cinco noches, la primera de ellas en el Discover Rwanda Backpackers (que para ser un backpackers es bastante caro) y el resto de las noches en Inzu Lodge.

  • Kigali,  Ocio en Kigali

    Qué ver y hacer en Kigali

    Kigali puede presumir de ser una de las capitales más descongestionadas de tráfico y más seguras para pasear en los países del área oriental. Si bien la ciudad no merece más de dos días, aquí proponemos algunas opciones de ocio en la ciudad.   

    Pasado histórico: No se pueden dejar de visita los centros emblemáticos en recuerdo a las víctimas del genocidio, como el Kigali Genocide Memorial el mayor museo dedicado a los fallecidos y donde se da información de los acontecimientos que vivió el país durante los cien días que duró el genocidio mediante recortes de prensa, fotografías y testimonios de los supervivientes

    Restaurantes locales: La herencia gastronómica francesa ha colaborado a que los platos tradicionales sean bastante mejores que en otros países como Kenya o Congo donde los alimentos son muy limitados. Brochetas, Akabenz (carne de cerdo al kilo), Nyama Choma (carne de cabra asada), pescado (en Ruanda hay muchas piscifactorías además del pescado dulce del lago Kivu). Para comer Nyama Choma el sitio más recomendado es el restaurante Sundowner. También son muy típicos los buffets a medio día en los restaurantes, en los que por 2 o 3 euros se pone uno las botas. El más recomendable es Fantastic, situado en el centro económico en la misma calle donde hay varias tiendecitas de cosas de segunda mano, como bolsos, mochilas o juguetes.

     

    Galerías de arte: El movimiento artístico en Ruanda está revolucionando el panorama escenográfico y pictórico en la ciudad. Para los amantes del arte que valoren más que un simple souvenir que se puede encontrar en cualquier mercado turístico, el visitar una galería puede ser un buen plan para acercarse a los artistas que exploran nuevas formas para hacer pintura, escultura y artes escénicas. Se pueden encontrar grandes joyas por precios bastante asequibles en comparación con el mercado europeo. Quién sabe, igual os podéis hacer con una obra del próximo Van Gogh ruandés. Entre las galerías a visitar, destacan: Ivuca Arts, Inema Art Center, Uburanga Arts Studio y Yego Art Studio.

    Dar un paseo en moto: Como ya dijimos en el post sobre Kigali, las motocicletas son el medio de transporte princpal en Kigali y en el resto del país. Ayudan a llegar a los sitios antes que en otro medio de transporte, ya que sortean los atascos. Además, tanto el conductor como el paquete están obligados a llevar casco (no de última generación, pero algo es algo). Un recorrido por las colinas de Kigali al atardecer será inolvidable.

     

    Ir de compras: Aunque Kigali no es el mejor destino para ir de compras, sí que se pueden encontrar algunas opciones para llevarse un bonito souvenir. En el mercado de Kimironko se pueden encontrar telas con estampados típicos y hacerse una prenda de ropa a manos de algunas de las costureras que allí se encuentran. Nosotros nos hicimos un vestido y una camisa llevados por la emoción. También las cooperativas son buenos lugares para encontrar productos como cestas, pinturas y tallas de madera. Cerca del supermercado Simba en el centro de la ciudad hay un mercado llamado Cootrac, donde se dan buenos precios. Para artículos más exclusivos se puede visitar la Boutique Azizi, en el Heaven Restaurant.

    La capital ruandesa difiere bastante de otras capitales africanas, como también lo hace el conjunto del país. Recuperándose del genocidio de 1994, donde más de 800.000 personas perdieron la vida, el país refleja cambio e integración a la vez que tristeza.   

    Resulta extraño ver una ciudad tan ordenada y pulcra después de haber visitado otras capitales: no hay basuras en las calles, las aceras están construidas y pintadas, los autobuses son modernos y se conservan en muy buen estado. Kigali es una ciudad limpia en la que está prohibidas las bolsas de plásticos y cualquier envase que pueda dañar el medio ambiente. Los boda-bodas (motocicletas que hacen de taxis para descongestionar el tráfico de la ciudad) ofrecen un casco a los viajeros y tienen otro para los conductores. Con lo que en general, todos los traslados en la ciudad se pueden hacer en moto, pues es la manera más rápida de moverse y muy económica. Además, los precios que dan los conductores son bastante bajos, con lo cual casi no hay que regatear. Eso sí, aseguraros que saben a dónde tienen que llevaros.

    También la venta ambulante de ropa o alimentos por las calles están prohibidas, para ello están las pequeñas tiendas a lo largo de la capital así como dos mercados principales: Kimironko y Nyabugogo. El primero es un mercado principalmente de comida (desde frutas y verduras hasta carnes y legumbres), pero también se pueden encontrar souvenirs, telas y sastres para confeccionar ropa al momento y múltiples prendas y bolsos de segunda mano. Nyabugogo es un mercado situado en la principal estación de autobuses donde se pueden encontrar mochilas y aparatos tecnológico como teléfonos o radios.

    Nos alojamos en el EXTRA INN Kigali, un Bed&Breakfast que encontramos en Airbnb. Hay varias opciones para todos los bolsillos y un par de backpackers, sin embargo nada económicos. Jean Marie, el señor que lleva el B&B es de lo más agradable y tratará de ayudaros en todo. Además, tienen desayuno incluido.

    Después de haber estado una semana en la ciudad, pudimos comprobar que este civismo conseguido en Kigali no es más que la consecuencia de una política basada en muchas prohibiciones. Aunque Ruanda es uno de los países que más crece en la región y mayores mejoras está viviendo, la población mantiene una sensación de tristeza y miedo ante ciertas políticas represivas. Por otro lado, toda esa herencia de las heridas del genocidio de los años noventa se ha convertido en el símbolo de Kigali y de Ruanda, conformándose así varios enclaves a visitar y profundizar en la historia del país.

    Hôtel des Mille Colines: El famoso hotel retratado en la película Hotel Rwanda en el que se cuenta la historia de Paul Rusesabagina. Entonces gerente del hotel, hutu moderado, que salvó la vida a decenas de personas. A día de hoy, como antaño, sigue siendo uno de los hoteles más caros del país, aunque la decoración no tiene nada que ver, ya que han pasado de un estilo colonial a un intento modernista que, la verdad, no le pega. La historia y el exclusivo servicio hacen del Mille Colines un lugar para visitar, al menos para tomar un café y disfrutar de la piscina.

    Kigali Genocide Memorial: El mayor museo dedicado a las víctimas del genocidio en la que se da información de los acontecimientos que vivió el país mediante recortes de prensa, fotografías y testimonios de los supervivientes. Tras un vídeo introductorio de diez minutos comienzan las salas donde se recogen todos esos pedazos de historia. Algunas imágenes y testimonios son muy duros, con lo que es fácil derramar más de una lágrima. Pero no olvidéis que la historia está narrada bajo la perspectiva tutsi, y que las matanzas que los generales tutsis llevaron a cabo como venganza en los años posteriores contra la población hutu no es casi mencionada durante el memorial.

     

  • Gisenyi,  Ruanda

    Gisenyi

    Gisenyi vendría a ser la ciudad de vacaciones veraniega por excelencia de Ruanda. Un lugar perfecto para poder disfrutar de la naturaleza, hacer actividades, ir a restaurantes y darse un chapuzón en la improvisada playa artificial hecha a orillas del lago. Sin duda, el único lugar de la ruta del Lake Kivu al que volveríamos. 

    Este enclave acoge a gran número de turistas que van en busca de la ruta para divisar gorilas, por lo que hay múltiples opciones para alojarse: desde lodges económicos y muy bonitos hasta opciones de lujo que se van de las manos de casi todos los bolsillos.

    La primera noche estuvimos en el dormitorio común del Discover Rwanda Backpackers, que se encuentra al borde de la Kivu Beach y muy cerca de Gisenyi pueblo. El ambiente y la comida que ofrecen están bastante bien, e incluyen el desayuno en el precio de la habitación. Las tarifas son bastante elevadas tratándose de un albergue de juventud, así que las cuatro noches siguientes nos alojamos en el INZU Lodge, a 8km de la Kivu Beach. INZU está construido con concepto ecológico a lomos de una colina, con lo que la vista es espectacular. Tiene seis tiendas de campaña equipadas y ofrece la posibilidad de acampar a quién quiera. La única pega es que Internet funcionaba bastante mal, así que tuvimos que ir a otros lodges a pasar el día.

    La Kivu Beach es perfecta para dar un paseo y llegar hasta la frontera con República Democrática del Congo. También se puede tomar el sol y dar un baño, con la ventaja de que el agua es dulce, con lo que no se queda la incómoda sensación de la arena salada en la piel. En los árboles que la bordean veréis centenares de murciélagos y, aunque da un poco de asquete en verdad, el saber que en la zona no hay mosquitos gracias a ellos, os hará verles con buenos ojos.El pueblo de Gisenyi es bastante animado y tiene un mercado de comida y telas muy curioso de visitar. Además, si alguna tela os ha gustado y queréis hacer alguna prenda de ropa, hay múltiples sastrerías dentro y fuera del mercado donde poder acudir.

     

    Entre las actividades que se pueden realizar allí además de paseos en la naturaleza o en barca e ir a hacer una visita nocturna de la vista de los volcanes de República Democrática del Congo, nosotros visitamos unas minas de coltán, casiterita y wolframio en las que explican cómo se extraen los minerales y cómo se accede a los diferentes tipos de minas. Tirando de la lengua al guía, se llega a saber la cantidad de dinero que mueve el negocio de los minerales. Se puede contratar la visita desde el mismo hotel y el precio es de unos 10euros por persona y sólo hablan en francés. También se pueden ver los hot springs, que son burbujas de agua que emergen del interior de la tierra por los gases que se encuentran en la zona. El lago Kivu es muy rico en gases y en minerales a su alrededor, tanto en la zona ruandesa como la congoleña.