• Namibia,  Swakopmund y Walvis Bay

    Swakopmund y Walvis Bay

    Swakopmund y Walvis Bay son dos ciudades costeras que fueron importantes puertos en el pasado y que a día de hoy siguen siendo importantes focos de negocio y de turismo. ¡Coged el abrigo, que aquí hace frío!

    Tras nuestra maravillosa experiencia en el Namib Desert, donde disfrutamos de una delas más impresionantes maravillas de la naturaleza, pusimos rumbos a Swakopmund. Abandonamos temprano nuestro alojamiento de Sesriem y paramos de nuevo en la gasolinera de Solitaire para repostar y comprar unos bollitos para comer durante el camino. Comenzaba nuestra ruta atravesando el Namib Naukluft Desert, donde los paisajes cambiaban rápidamente ofreciendo un trayecto lleno de contrastes y de áreas mágicas. Durante el camino no hay nada más que naturaleza, así que id preparados con agua suficiente.

    Partes del trayecto tienen carreteras con muchas piedras, tened cuidado porque a nosotros nos llegó una piedra que levantó un coche que venía en el otro sentido y tuvimos suerte de que no impactase con la ventana. La empresa de alquiler de coche nos aconsejó coger el seguro que cubría también las ruedas y la ventana delantera. Al principio pensábamos que exageraba diciendo que “conducir en Namibia implicaba muchos riesgos para el coche”, luego vimos que no exageraba y agradecimos haber protegido el coche con la máxima cobertura.

    El trayecto entre Sesriem y Swakopmund no abarca más de cinco horas. Lo que nosotros hicimos fue parar en la Duna 7, la más alta del mundo, y que está de camino antes de llegar a Walvis Bay. Hay un restaurante allí, con lo que se puede para a almorzar. Nosotros no nos quedamos porque aún era pronto, con lo que decidimos continuar hasta Walvis Bay para comer allí. No caímos en que era domingo de ramos y que prácticamente todo estaba cerrado, con lo que tuvimos que parar el coche cerca de la Flamingo Lagoon y tomarnos allí nuestros bocatas.

    Namib Naukluft NP (24)
    Duna 7, la más alta del mundo.

    Tampoco tuvimos allí mucha suerte con el avistamiento de flamencos, ya que estaban todos bastante lejos. Además, llegábamos con ropas de verano, ya que en el desierto hacía mucho calor así como durante el trayecto, pero al bajar del coche para comer sentimos un gran golpe de frío y tuvimos que ponernos pantalones largos y chaqueta. Tras el almuerzo nos dirigimos por inercia hasta una zona repleta de salares naturales, donde se encuentran algunas de las fábricas de sal más importantes de la zona. Fue bonito de ver, ya que tampoco había mucho más que hacer.

    Swakopmund (2)

    Desde allí nos marchamos hasta nuestra guesthouse Desert Sky backpackers en Swakopmund, donde nos quedamos dos noches.  Al ser una de las ciudades principales del país hay mucha oferta de alojamiento. Se trata de una casa de huéspedes con muy buenas instalaciones e información sobre actividades. Cocina fabulosa y varios salones y áreas comunes. Con el tiempo, Swakopmund se ha convertido en una especie de Benidorm para jubilados alemanes. Ciudad playera, que imaginamos que en verano será más agradable, con muchas tiendas de souvenirs y bares y restaurantes de todo tipo.

    La segunda noche fuimos a cenar al restaurante más antiguo de Swakopmund, Jetty 1905, situado en el dique, ya que teníamos antojo de pescado. Sin ser maravilla, es de lo mejor que hay en la ciudad. Recomendamos reservar. Para nuestra sorpresa, el pescado que sirven allí y que venden en el país es siempre congelado, algo difícil de entender ya que están al borde del mar y son uno de los puertos marítimos que más pescado importa en todo el mundo. De hecho, hay multitud de empresas españolas que pescan en estas aguas y envían luego el pescado a Europa. Pescanova tiene una sede allí.

    Swakopmund (1)
    Bonito atardecer en los alrededores del muelle.

    Así pues, Swakopmund es una ciudad destina al relax y a las actividades en las dunas y en el mar. Lo más habitual es hacer una excursión para recorrer las dunas en 4×4. Nosotros no lo hicimos pero nuestros amigos sí y nos dijeron que merece la pena. El único inconveniente es que no es nada barato. Algunas compañías ofrecen la posibilidad de hacer una excursión de un día entero con una degustación de ostras incluida (se cultivan aquí). La actividad cuesta entre 50 y 80 euros y os podéis informar al llegar a vuestro alojamiento, no es necesario reservar con antelación. También es común hacer una excursión de sanboard, viajes en barco para ver delfines y ballenas.

    Desde luego, en Swakpmund no os vais a aburrir. Bien sea por los tours o simplemente dando una vuelta por el casco viejo, que a veces traslada a una pequeña ciudad alemana.