• Namibia,  Parque Nacional Etosha

    Parque Nacional Etosha

    Hace años el Parque Nacional de Etosha tenía una variedad mayor de animales. A día de hoy su población se ha visto reducida al igual que en todos los parques africanos. Etosha quiere decir “el gran lugar blanco” y recibe el nombre por el gran salar que se encuentra en el centro del parque.  

    Después de la visita de la tribu himba y de la reserva de los guepardos en Kamanjab, pusimos rumbo hacia el Parque Nacional de Etosha, donde estaríamos dos días completos y una noche. Nuestra intención era organizarlo de otra manera y dormir dos noches en el parque en diferentes campings, pero no había alojamiento ni en el camping Okaukuejo, el más cercano a la entrada que utilizamos, ni en el de Namutoni, cercano a la puerta por la que salimos. Al final nos quedamos una noche en el camping de Halali, que está entre los dos. Es muy interesante llevar descargado el mapa de Etosha para ir familiarizándoos con él, así como llevar una versión impresa. Nosotros llevábamos uno en A3. Podéis descargaros varios mapas aquí.

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    Mapa completo del parque.

    El Etosha National Park tiene cuatro entradas principales, siendo las más habituales Anderson Gate, por la que entramos, y Von Lindequist Gate, por la que salimos. La mayor parte de la gente elige esta zona para visitar el parque en dos o tres días. En un principio queríamos haber entrado vía Galton Gate, que está en el oeste, ya que estaba mucho más cerca de Kamanjab. Sin embargo, los dueños de la farm nos dijeron que algunos clientes les habían dicho que las carreteras estaban en muy mal estado por las lluvias y que habían tardado más de 13 horas en llegar desde Galton Gate hasta Anderson Gate. Eso nos hizo reestructurar el itinerario para no correr riesgos.

    Etosha-East-Printable
    Mapa en detalle de la zona más visitada por los turistas.

    Tardamos unas dos horas en llegar desde Otjitotongwe Cheetah Guest Farm hasta la entrada Anderson Gate. Nada más entrar tenéis que pedir que os den una hoja donde el guardia pondrá los detalles de los pasaportes el número de matrícula del coche y la fecha de entrada. Este papel os permitirá después pagar la entrada por persona (que en abril de 2017 era de 12 euros por persona al día) en las oficinas que hay en la recepción de Okaukuejo. Por el coche se paga una cantidad tan irrisoria que ni me acuerdo. Nosotros no cogimos esa hoja porque nadie nos lo explicó y tuvimos que regresar a por ella perdiendo casi 40 minutos entre los dos viajes. Así que estar seguros de que os la dan.

    Al final comenzamos el safari con nuestro propio vehículo a las 11.30 de la mañana y estuvimos hasta las 17 de la tarde más o menos de game drive hasta llegar al campsite de Halali, donde nos quedamos a pasar la noche. Fue un poco fracaso, ya que vimos muy pocos animales pese a que fuimos a casi todos los water holes del mapa. Tampoco vimos grandes manadas de herbívoros, pero los safaris son así, a veces hay suerte y otras no, pero nosotros lo achacamos a que estuvimos durante las peores horas para ver animales. Durante el día, cuando apremia el calor, los animales suelen estar descansando a la sombra y no siembre están a la vista. Es por eso que generalmente los safaris se hacen por la mañana o al atardecer, que es cuando están más activos los carnívoros y van a en busca de una presa para saciar su hambre.

    En cualquier caso, veáis animales o no, disfrutaréis de paisajes muy cambiantes en todo el parque. No tengáis miedo de conducir por libre, el terreno está bastante bien e incluso se puede visitar con un vehículo normal sin necesidad de 4×4. También hay opciones de unirse a las visitas que ofrecen los distintos campsites, generalmente al amanecer, al atardecer y por la noche.

    Otro de los apuntes que podemos hacer acerca de la experiencia en el parque Etosha es que nos resultó bastante complicado reservar con antelación ya que la web oficial es bastante inservible a este efecto. Después de muchas llamadas telefónicas, nos remitieron a esta web muy útil para reservar alojamiento en varios lugares en Namibia. Desde aquí conseguimos reservar la noche en el camping Halali, que tenía buenas instalaciones para el camping pero no cocina común. Hay una pequeña tienda en cada campsite en dónde se puede comprar comida e incluso hacer una barbacoa, algo que les encanta a los sudafricanos y a los namibios. El precio para dos personas una noche fue de 32 euros. Las habitaciones estaban muy bien y tenían incluido el desayuno, pero no la cena ni la comida. Para comer se puede ir al restaurante que ofrece buffet por 20$. Al atardecer es habitual que toda la gente vaya al water hole propio del campsite, allí a veces van los animales a beber agua. Nosotros fuimos y, de nuevo, no tuvimos suerte, pero en otros blogs que leímos antes de ir sí que habían visto animales. En cualquier caso, las vistas del atardecer fueron muy bonitas.

    Ethosa NP (21)
    Atardecer en el waterhole de Halali

    Al día siguiente estuvimos también de game drive hasta las cuatro de la tarde. Salimos por la mañana temprano para ver si así teníamos más suerte, aunque en esta ocación vimos varias jirafas, no vimos ni leones ni elefantes. Sobre las doce y media fuimos hasta a comer al restaurante del campsite de Namutoni y tras una hora de descanso dimos una última vuelta de un par de horas y, ¡al fin!, vimos un elefante. Fue bastante emocionante y nos ayudó a irnos con mejor sabor de boca del que teníamos hasta ese momento.

    Abandonamos el parque vía Von Lindequist Gate, cercana al campsite de Namutoni. Allí pudimos ver una panorámica del parque desde la torre de un antiguo fuerte. Abandonamos el lugar dirección Tsumeb, a una hora y media, donde pasamos la noche para restarle kilómetros a la ruta del día siguiente que serían unos seis horas de carretera hasta Divundu.