• Kamanjab,  Namibia

    Kamanjab

    En Kamanjab pudimos disfrutar de una de las mejores experiencias del viaje: una visita guiada en una reserva privada de guepardos. También visitamos una tribu himba local, aunque no tan impresionante como probablemente lo serán las tribus del norte del país. 

    Abandonamos Swakopmund temprano para ir hasta Kamanjab con la idea de hacer una parada y quizá una excursión en las formaciones rocosas de Spitzkoppe, ya que mucha gente lo incluía en sus rutas. Nosotros lo consideramos completamente prescindible. Tuvimos que desviarnos de nuestro camino perdiendo casi dos horas para ver una formación rocosa que se puede ver de lejos y no tiene ningún tipo de interés. Hay gente que incluye Twyfelfontein en su recorrido para visitar los restos de pinturas prehistóricas que son patrimonio de la humanidad. Nos hubiera gustado ir pero no lo incluimos en el itinerario ya que teníamos que desviarnos también. Ahora sabiendo las cosas, creemos que es factible hacer una parada en Twyfelfontein de camino a Kamanjab, y probablemente merezca más la pena. De nuevo, llevad agua y comida suficientes, ya que no encontraréis gasolineras ni nada hasta llegar a Kamanjab.

    En Kamanjab estuvimos dos noches cada una en un alojamiento distinto. Únicamente hay dos hoteles en Kamanjab, el Oase Guest House, que es donde nos quedamos porque era más económico, y Oppi Koopi Rest CampTienen buen restaurante y piscina, que se agradece después del cansado y caluroso viaje. La verdad es que fue una pena porque el primer día fue de trayecto y no pudimos hacer nada. Cuando estás de viaje quieres tener la mayor parte del tiempo ocupada, y en cuanto tienes una tarde libre te trastoca y no sabes qué hacer. Nos quedamos aquí la primera noche porque el segundo alojamiento, la Otjitotongwe Cheetah Guest Farm, era más cara.

    Al día siguiente visitamos una tribu himba que nos dejó un poco decepcionados al ser una atracción turística más que otra cosa, y después fuimos a la granja de guepardos, que fue una de las mejores experiencias del viaje. La excursión a la tribu himba en verdad es inexistente como tal. En Oase Guest House había un cartel que decía dónde se encontraba y que un tour de 4 horas era 20 euros por persona. Nos dirigimos allí con nuestro coche y al llegar intentaron que pagásemos 5 euros más por persona. Les dijimos que ni hablar, y al final aceptaron. Éramos cinco personas y se iban a llevar 100 euros de un plumazo, así que vieron que tenían todas las de perder.

    Un guía nos explicó las costumbres de las himbas en un recorrido que es interesante pero que tampoco es el no va más. En total estuvimos una hora y media, no las cuatro horas que decía el cartel, y habríamos terminado mucho antes de nos ser porque estuvimos haciendo fotos y vídeos. Las himbas son de las tribus más auténticas que permanecen en África, pero esta tribu en concreto, y todas las que se pueden ver en zonas que no sean el norte, de dónde son originarios, no son más que atracciones turísticas. Sí, viven allí, pero están expuestas a la gente de manera continuada y terminan cansadas de hacerse fotos a diario con los blanquitos de turno, y no lo esconden. Lo que quieren al final de la visita es vender artesanía que ni siquiera ha sido fabricada allí, con un precio abusivo. El resultado, una visita un tanto decepcionante pero la única oportunidad de ver himbas sin tener que ir al norte.

    Tras esta visita nos trasladamos hasta Otjitotongwe Cheetah Guest Farm. Llegamos sobre las 13 horas y la visita no comenzaba hasta las 15 de la tarde, con lo que aprovechamos ese tiempo para tomar unos sándwiches y darnos un baño en la fabulosa piscina. A la hora pactada subimos hasta la casa de la familia, donde viven tres guepardos como si fueran tres gatitos grandes. La llegada fue impactante. El señor Nel abrió las puertas y allí estábamos caminando entre guepardos. Acariciándoles y viendo cómo jugaban.

    Namibia es el país del mundo donde hay más ejemplares de guepardo en la actualidad, entre 5.000 y 7.000. El número de guepardos está descendiendo de manera abrupta a causa de la caza. Los granjeros les disparan porque se comen al ganado, mientras que otros lo hacen por hobby. En este reportaje podéis encontrar más información sobre la visita que hicimos así como la labor que hacen en estas granjas, que son la única vía de conservación del animal.

    Después de ver cómo comían estos tres guepardos domésticos, nos marchamos subidos en el pickup del señor Nel para recorrer parte de sus tierras en donde habitan en semilibertad otros once guepardos salvajes a los que también tiene que alimentar a diario. He de reconocer que tuvimos algún momento de miedito subidos en el camión con las piezas de carne junto a nosotros. Pero fue todo un espectáculo ver cómo Nel cogía las piezas de carne y las lanzaba al aire a las fieras.

    En esta granja de guepardos, el precio de la habitación incluye la noche, la cena, el desayuno y la visita guiada de los guepardos. En el caso de quien decida hacer camping, está incluida la visita y aparte hay que pagar la cena y el desayuno. Si tenéis oportunidad no dejéis de ir.

    Como sugerencia, tened en cuenta de que la visita de los guepardos es a las 15horas. Si se sale con tiempo de Swakopmund y decidís no hacer ninguna parada, es probable que se puedan hacer estas dos visitas el mismo día y os ahorréis un día de viaje. La visita de la tribu himba está muy cerca de la granja de guepardos y con una hora es más que suficiente. Otra opción es hacer la visita de la granja por la tarde y la de la tribu por la mañana y después continuar el viaje hasta el Parque Nacional Etosha, del que hablaremos en otro post.