• Mozambique,  Vilanculos

    Vilanculos y Bazaruto

    La costa índica mozambiqueña esconde parajes de ensueño. Vilanculos y Bazaruto son rincones del mundo que acercan al ser humano al paraíso terrenal. Calidad de vida, bonitos paisajes y aire limpio junto a la brisa del mar. El agua salada y el canto de los pájaros como despertador hacen que desees que el mundo se pare ahí. 

    Después de unos días en Maputo comenzamos nuestro periplo por la costa de Mozambique. A sabiendas de que el norte del país tiene la zona más bonita y paradisíaca en el Parque Nacional de Quirimbas, decidimos visitar tan sólo dos enclaves: Vilankulos y Tofo. Dejamos fuera Illa do Mozambique, Beira, Pemba y Quelimane. No obstante, quedamos muy satisfechos con los dos sitios que visitamos. Dadas las distancias tan largas que hay en Mozambique, optamos por ir en avión hasta Vilankulos con LAM Mozambique y desde allí fuimos bajando hasta Sudáfrica. El trayecto desde Maputo hasta Vilankulos no llega a dos horas de avión. Se puede hacer la visita del país viajando en tren, que más o menos implica el mismo tiempo que si se hiciera el trayecto por tierra. Quien tenga tiempo, agradecerá esa forma de viajar, más relajada y romántica.

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    El recibimiento que nos dio Vilankulos fue de una lluvia que no cesó en todo el primer día. Aprovechamos entonces para trabajar un poco y jugar a juegos de mesa tomando unas cervezas. El segundo día fuimos al pueblo local a comprar pescado fresco, que posteriormente preparamos a la brasa en el backpackers aprovechando que allí había una barbacoa para los clientes. Nos alojamos en Baobab Beach, un lugar precioso y muy económico que también está en nuestro TopFive de backpackers. Encontramos diversos tipos alojamiento, desde camping hasta bungalows de varias clases con baño o sin baño y con precios bastante buenos en general.

    En Vilankulos lo más habitual es hacer una excursión de un día a la isla de Bazaruto. Se trata de uno de los lugares más hermosos que se pueden encontrar en Mozambique.  Se trata de un pequeño archipiélago de islitas paradisíacas deshabitadas. En una de ellas hay un hotel de lujo cuyo precio por noche es superior a los 200 euros. La excursión parte de a costa y tarda más o menos una hora en llegar. Nosotros tuvimos la mala suerte de que el barco tuvo un percance y tras diez minutos de navegación tuvimos que volver a la orilla. No fue la única vez que estuvimos parados. Tras cambiar el barco y adentrarnos de nuevo al océano, un tercer barco tuvo que venir a remolcarnos. Si echamos la vista atrás de todas las excursiones que hemos hecho, hay que decir que ninguna en ningún país ha salido bien a la primera. En todas hemos perdido al menos una hora por circunstancias adversas.

     

    Una vez en Bazaruto paseamos por las dunas y nos bañamos en las aguas turquesa. Allí nos prepararon una rica comida a base de pescado fresco, gambas, arroz y verduras. A favor de los organizadores de las excursiones, diremos que siempre dan lo mejor de sí mismos en la preparación de la comida. El snorkeling en Bazaruto fue una maravilla. Corales de diferentes tonalidades y peces de distintas clases. Un agua cristalina y una baja mar magnífica. Nada que envidar a las inmersiones de buceo de barreras coralinas como la indonesia de Borneo.

    Después de cuatro días tuvimos que despedirnos de Vilankulos y pusimos rumbo a Tofo, otro rincón irrepetible de Mozambique que permanecerá en nuestras retinas y recuerdos. Se puede ir en chapa (transporte público), pero nosotros decidimos pagar a un taxista que por 100$ entre los tres nos llevó. La gasolina estaba incluida y el trayecto fue de cinco horas.