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    Reserva de Anja

    La Reserva de Anja está de camino entre Antananarivo y el Parque Nacional Isalo, ya que no habíamos podido visitar el Parque Nacional Ranomafana, decidimos visitarla y no nos decepcionó. Vimos muchos lémures y camaleones en un trekking entre grandes rocas y muchas plantas.

    Después de pasar unas magníficas jornadas en el Parque Nacional de Isalo, pusimos rumbo a la Reserva de Anja. Una vez más tuvimos la suerte de que había un choche 4×4 que se dirigía hasta Tana procedente de Tulear y que hizo una parada en Isala para recoger gente, así que por un módico precio nos dejó en la Reserva de Anja, a dónde legamos tres horas después. Lo primero que hicimos fue informarnos de los tours disponibles y decidimos al día siguiente hacer un tour de seis horas saliendo a las ocho de la mañana.

    Aunque al principio pensábamos quedarnos dos noches, al final decidimos quedarnos únicamente una noche ya que en el pueblo no hay nada que hacer aparte del trekking y apenas hay conexión a Internet, con lo que tampoco podíamos trabajar. Nos alojamos en el hotel restaurante Chez Jacaranda, que era la única opción no gestionada por locales, o lo que es lo mismo, con comodidades como agua caliente y luz algunas horas del día. Sin embargo, las opciones para comer allí son bastante caras en comparación con otros sitios y la calidad que ofrecen, con lo que comimos ambos días en restaurantes locales unos platos de arroz con carne y verduras, que tampoco es que fueran el no va más, pero al menos eran muy baratos.

    Si estáis pensando añadir Anja a vuestro itinerario, desde ya os decimos que no necesita más de un día. Nosotros estuvimos haciendo el trekking de seis horas y es más que suficiente. De hecho, se puede pernoctar en Ambalavao, más completo y con más oferta de alojamiento, que además está tan sólo a una hora, aunque sean 12 kilómetros de distancia los que los separan. Ambalavao también es base para muchas personas que quieren dirigirse al Parque Nacional de Ranomafana. Decidimos no hacerlo finalmente porque se encarecía mucho con el transporte y preferíamos ir a la isla de Nose By y al parque Ankarafantsika.

    Anja Reserve (52)

    Hay varios tipos de trekking cuyo precio depende de la duración y siempre hay que ir acompañados por un guía. La excursión fue muy completa, llegamos hasta lo alto de las montañas y después bajamos el sendero. Hay que subir y bajar muchas piedras, y el camino para bajar de la montaña hay que hacerlo todo el tiempo de lado sin ninguna seguridad. Vamos, que si tenéis 0 forma física como es mi caso, lo vais a pasar mal. Lo más positivo es que vimos muchos lémures al comienzo de trekking y eso nos motivó mucho, aunque no vimos más en el resto de la caminata.

    Nuestro guía iba también buscando camaleones y nos explicó que los más oscuros suelen ser los machos mientras que los que tienen tonos más claros son hembras. Son unos animales súper interesantes. También hay la opción de hacer la excursión de una hora para ver el bosque donde están los lémures si no tenéis tiempo y lo único que os interesa es hacer una parada para comer y ver algunos animales.

    Después de la visita fuimos a comer a uno de los restaurantes locales y después nos trasladamos hasta Ambalavao para pasar la noche allí, trabajar un poco a la mañana siguiente y marcharnos por la tarde a Fianarantsoa, donde también dormimos. Al día siguiente tuvimos la suerte de encontrar un coche que se dirigía hasta Antananarivo, con lo que reservamos dos plazas y llegamos en menos tiempo que el que hubiéramos invertido en el taxi brousse. La conclusión es que es una reserva bonita y de fácil acceso ya que está al lado de la carretera principal. No necesitaréis grandes desplazamientos para llegar hasta allí ni tampoco desviaros de vuestro camino. La recomendamos si vais a pasar por allí, pero quizá no merezca la pena organizar un viaje únicamente para visitarla ya que hay sitios mejores en Madagascar para ver animales.