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    Parque Nacional de Andasibe

    El Parque Nacional de Andasibe-Mantadia es uno de los más emblemáticos de Madagascar y el único en el que se puede ver la especie Indri indri, el lémur más grande. No está muy lejos de Antananarivo y se pueden hacer dos visitar en un día.

    Teníamos muchas ganas de visitar este parque ya que habíamos oído hablar muy bien de él. Esta sería nuestra última visita antes de poner rumbo a la playa de Sainte Marie, donde pasaríamos nuestros días finales disfrutando de la costa. Partimos desde Morondava hasta Antsirabe, donde dormirmos una noche y desde allí pusimos rumbo a Andasibe. Durante el trayecto paramos a comer en las afueras de Antananarivo y después hicimos una visita a la reserva de reptiles Pereyras Nature Farm para ver algunos camaleones de cerca. Si vais con tiempo suficiente, podéis parar durante una hora para visitarla.

    Llegamos ya de noche a Andasibe, donde nos pusimos a buscar alojamiento y al final optamos por una cabaña familiar en Mikalo. La comida es bastante regular así como el personal, con lo que os aconsejamos ir a comer y cenar al Hotel Feon’ ny Ala que se encuentra en el town. El tiempo en Andasibe es muy tropical y es habitual que llueva con mucha frecuencia, con lo que se recomienda a quienes lo vayan a visitar que no se olviden del chubasquero y botas adecuadas. Una de nuestras amigas no estaba equipada al 100% pero pudo comprar el pack de chubasquero y pantalones tipo sky en el Hotel Feon’ny Ala.

    Andasibe (4)

    Comenzamos nuestra ruta internándonos en la selva fangosa. La ruta no es complicada y alterna partes con suelo de piedra, partes con hojas y partes muy embarradas. El clima casi siempre es igual en esta zona según nos dijo el guía. Nos convencieron para hacer la visita en los alrededores del parque en una zona fuera de la declarada como parque nacional y gestionada por las comunidades locales: el precio de la entrada era más económico, había las mismas posibilidades de encontrarnos con los animales y hacíamos un favor ayudando al desarrollo local. En total estuvimos cuatro horas de ruta que tuvimos que interrumpir porque la lluvia empezó a ser más insistente.

    Después fuimos a comer y a la tarde recorrimos otra zona donde se encuentra Vakona Forest Lodge, uno de los mejores hoteles de Andasibe que tiene su propia reserva de animales donde vimos varios cocodrilos (que crían para vender su carne en el menú del restaurante) y una fosa, que es el carnívoro más grande de Madagascar.

    Pero lo mejor del viaje nos esperaba al final. Llegamos a una especie de mini isla donde había un grupo de turistas rodeados de lémures a los que estaban dando trozos de plátano, el típico truco de los guías para poder hacerse la foto de rigor con el lémur, y que ellos ya se lo tienen muy aprendido. Si te pones en trozo de plátano cerca del hombro, el lémur saltará hasta el hombro para cogerlo. Es muy divertido sentir los deditos de sus patitas y la verdad es que hace ilusión verlos tan de cerca.

    Después de hacernos un book con ellos, hicimos un paseo en canoa entre unas vistas espectaculares. La tranquilidad de la naturaleza únicamente interrumpida con el sonido del remo en el agua, los pájaros y los lemures llamándose entre ellos hacía que el momento fuera perfecto. El pequeño lago se abría y bifurcaba ante nuestros ojos haciendo de cada rincón un precioso recoveco.

    De pronto, nos fuimos adentrando en una parte más frondosa y pudimos ver cómo varios lémures se comunicaban entre ellos y saltaban de árbol en árbol para llegar hasta nuestra altura. Varios de ellos saltaron en la barca buscando su ansiado premio: unos plátanos. Es increíble cómo los guías les han acostumbrado a los humanos a sabiendas de que esta experiencia les proporcionará una amable propina por parte del viajero. Fue muy divertido, saltaban por todas partes buscando algo para comer y no les importaba nada nuestra presencia. Recomendamos 100% visitar este parque, del cual no llevamos un bonito recuerdo, ¡y muchas fotos divertidas!