• Madagascar,  Morondava y Tsingy de Bemaraha

    Morondava y Tsingy de Bemaraha

    Morondava y el Tsingy de Bemaraha fueron las dos primeras paradas de nuestro viaje por Madagascar cuando alquilamos el 4×4. Tanto la emblemática Avenida de los Baobabs como el Tsingy de Bemaraha son de los espectáculos naturales más increíbles que se pueden encontrar en Madagascar. 

    La segunda parte de nuestro viaje estuvo acompañada de la visita de dos amigas. La ruta que elegimos fue desde Antananarivo hasta el parque Tsingy de Bemaraha pasando por Antsirabe, la famosa Avenida de los Baobabs en Morondava. Hicimos todo el trayecto en un 4×4 con un chófer, porque gran parte de la ruta es de muy difícil acceso con transporte local, y porque entre cuatro personas el coche nos salía a muy buen precio y compensaba tanto por la comodidad como la posibilidad de parar donde quisiéramos y organizar el viaje a nuestro gusto.

    El primer día de trayecto en esta ruta de Morondava fueron dos paradas en Antsirabe para visitar una fábrica de marmitas de hierro y una fábrica de cuerno de cebú. En ambos casos nos enseñaron cómo fabrican los utensilios. Es muy curioso e interesante de ver. La noche la pasamos en el hotel Princesse Tsiribihina, el único con agua caliente en la zona y muy bueno calidad precio. Al día siguiente salimos hacia Morondava, donde pudimos disfrutar de un bonito atardecer en la Avenida de los Baobabs. Allí nos alojamos en el hotel Trecicogne. Aunque sólo nos quedamos de paso, para quienes vayan con tiempo quizá les interese quedarse una noche más y poder dar una vuelta por el pueblo, que está bastante animado, e ir a la playa.

    Lo habitual es llegar un poco antes del atardecer para disfrutar de las mejores horas de luz y ver ponerse el sol en la bonita avenida. Hay mucha gente haciendo fotos y niños con camaleones que ofrecen a los turistas para hacerles fotos. También hay algunos puestos de souvenirs con pequeñas figuritas de baobabs hechas en madera. Cuando cae la noche la vista queda increíble y se forman unas tonalidades preciosas. Un momento estupendo para los amantes de la fotografía.

    Morondava (45)

    Al día siguiente partimos hacia el Tsingy de Bemaraha. El trayecto nos llevó casi doce horas, con lo que salimos temprano para aprovechar las horas de luz. Casi todo el trayecto es en las profundidades de la naturaleza, donde no hay carreteras asfaltadas y los niños de los poblados corren hacia los coches pidiendo las botellas de agua vacías. El trayecto incluye una hora de “ferry”. Llámese ferry a varias lanchas a motor unidas por palets en los que caben tres vehículos y cuantas personas quieran subirse.

    Entonces llegamos a Belo Tsiribinha, una pequeña población donde se hace la parada de rigor para comer y, a la vuelta, comprar algún souvenir. Fuimos a comer a Mad Cebu Restaurant, un restaurante donde comimos un delicioso plato de cebú y de arroz con gambas. A la vuelta dimos un paseo para comprar algunos cestos y fruta para el camino. El pueblecito es curioso y en media hora se ve antes de continuar con la paliza de viaje.

    Y así llegamos al Tsingy de Bemaraha y nos hospedamos en el gran hotel Orchidée du Bemaraha, donde hay habitaciones para todos los gustos y precios. El restaurante también está bastante bien, teniendo en cuanta lo aislados que están y la variedad de platos. El cebú siempre es la mejor opción para elegir en Madagascar. También hay pescado, pero quizá no sea buena idea comerlo en zonas no costeras ya que no sabes en qué condiciones ha viajado. En el gran Tsingy se pueden hacer varias rutas dependiendo de la dificultad. Hay puentes colgantes, vías férreas y rocas muy puntiagudas que hacen del paraje un lugar excepcional. Para los menos aventureros hay la opción de hacer una excursión en el pequeño Tsingy, que es por los alrededores y donde la ruta no es tan complicada.

    Al día siguiente vuelta a Morondava en una nueva ruta de 11 horas con ferry incluido. Noche en Morondava, de nuevo en Trecicogne y continuación del viaje hasta el Parque Nacional de Andasibe y Mahambo, donde tomamos un barco para ir a la isla fabulosa isla tropical de Sainte Marie.