• Madagascar

    Antsirabe

    Antsirabe es una curiosa ciudad con gran influjo colonial desde la cual se pueden ir a visitar algunos lagos que antaño fueron cráteres volcánicos y pasar el día en la naturaleza. Nosotros nos decantamos por el Lake Tritriva. 

    Antsirabe fue nuestro primer destino una vez en Madagascar. Allí nos encontramos con una amiga que vive en el país desde hace tres años y es una auténtica experta que nos había preparado un super plan para el fin de semana. Por la mañana nos fuimos a la estación de autobuses de Antananarivo y desde allí esperamos más de una hora a que se llenada el taxi-brousse para ir hasta Antsirabe. Recomendamos ir temprano por la mañana, que es el momento en que salen más transportes. A las 11 hay menos gente que viaja y la espera para que se complete el transporte es un poco rollo. El viaje tardó unas dos horas y media, así que llegamos en el momento justo para encontrarnos con nuestra amiga, dejar las cosas en el hotel e irnos a comer a una pizzería local (que era un poco sin más, pero nos sació, que es de lo que se trataba).

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    Jardines en el Green Park Hotel

    Nos alojamos en el Green Park Hotel en una habitación con capacidad para 4 personas con baño dentro. Sin grandes lujos, pero apañada. El sitio está bastante bien calidad-precio y el restaurante que tiene al lado, Chez Jenny, es uno de los mejores que se pueden encontrar en la ciudad. Después de dar un paseo por el centro de Antsirabe con el estómago lleno, regresamos al hotel a descansar y al día siguiente partimos hacia el Lago Tritriva, donde nos alojamos una noche. Tanto el Lago Tritriva como el Lago Andraikiba son dos buenas opciones para estar en contacto con la naturaleza y huir del mundanal ruido. En lugares como estos a veces uno se olvida de las guerras que hay en el mundo y parece impensable pensar que todo pueda irse al carajo por el cambio climático o guerras nucleares. El fin de semana dio de sí para ponerse profundos, como podéis ver.

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    Nuestro bólido para llegar hasta Lac Tritriva.

    Para ir al Lago Tritriva basta con negociar con un taxista local para que os lleve. No hay muchas opciones de alojamiento más que La Case à Tritriva, una pequeña pensión gestionada por Remy, un francés trotamundos, su novia malgache (que cocina como los ángeles) y la la sobrina de ella, que es un encanto. El sitio es bonito y muy salvaje y para un fin de semana está muy bien. Hay que contactar previamente con Remy para que prepare la habitación y la cena, que está incluida junto con el desayuno. Si no se le avisa el día antes os dirá que no podéis ir, ya que no tendrá nada que ofreceros porque tiene que ir al mercado a comprar las cosas y la preparación lleva su tiempo.

    Una vez que llegamos dejamos nuestras pertenencias y nos marchamos a explorar el Lago Tritriva, cuya profundidad conocida es de 165m, que es el máximo al que consiguió bajar una expedición del naturalista francés Jacques Cousteau. Durante nuestra visita estuvimos en todo momento acompañados de niños que se nos unieron y con ellos caminamos entre las montañas. La vista del Lago Tritriva desde arriba se asemeja al mapa de África, es muy bonito de ver. Después del paseo, los niños nos sacaron un arsenal de collares para que se los comprásemos, como cabía de esperar. Les compramos dos collares de piedra.

    Al regreso de la excursión tocaba un ducha a lo rústico (casi sin luz y con cubos de agua caliente) y más charlas entre cervezas disfrutando de la tranquilidad de la montaña durante el anochecer. La cena fue espectacular, y compartirla con Remy y sus chicas hizo que el día terminase de la mejor manera posible. Al día siguiente nos despertamos con una bonita vista y dimos otro paseo por la aldea. Conseguimos que un coche de unos turistas franceses nos acercara hasta Antsirabe de vuelta, sino habríamos tenido que llamar a un taxista que nos tendría que haber venido a buscar hasta La Casse Tritriva y hubiéramos pagado mucho más.

    Al llegar nos despedimos de nuestra amiga que tomó un transporte para irse a Antananarivo. Nosotros nos quedamos un rato esperando a que llegara otro taxi-brousse para ir hasta Fianarantsoa, ya que queríamos visitar el Parque Nacional de Ranomafana. Nuestro esfuerzo fue en vano, y decidimos que iríamos temprano a la estación de autobuses al día siguiente, así que nos fuimos a cenar una sopa a un restaurante asiático, de cuyo nombre no consigo acordarme, y a dormir en un hotel un tanto cuchitrillo llamado Le Retrait, barato y cercano a la estación.

    Pero todo cambió por la mañana cuando me desperté con 38º de fiebre y vómitos, algo que atribuí a la cena en un principio, y según pasaban las horas me hizo pensar en que quizá tenía algún virus, ya que habíamos estado en países con riesgo y nunca se sabe. Como habíamos visto una clínica no muy lejos decidimos ir a que me echaran un vistazo, rezando porque no fuera nada complicado ya que no teníamos seguro de viaje.

    Llegamos a la Clínica Ave María¿cuándo serás mía?-, y fuimos a preguntar a información. Mi condición de blanca turista me dio el privilegio de colarme de todo el mundo, algo que no está bien pero que en ese momento me dio igual, todo sea dicho. El trayecto de tres minutos en tuk-tuk bastó para que me subiera la fiebre a 39’5º, algo que alertó a los doctores que rápidamente me llevaron a una sala donde me pincharon de todo para que me bajara la fiebre. En cuestión de minutos empecé a notar cómo se me iban paralizando partes de mi cuerpo: primero el estómago, después las piernas y poco a poco los brazos y la cara. ¡Fue una sensación horrible! Ahí estaba yo, en la cama prácticamente inmóvil y sin poder hablar porque la boca se me estaba durmiendo también. El pobre Antonio, que no habla francés, intentando comunicarse con las enfermeras, hasta que por fin llegó alguien que me quitó lo que me estaban suministrando y me pinchó otra cosa con la que poco a poco recuperé la movilidad. Vi mi vida pasar ante mis ojos y pensé que moriría allí, dejando al pobre Antonio con el marrón en un pueblo perdido de Madagascar.

    Afortunadamente no fue así. Los médicos pensaron que lo mejor es que me quedase una noche hospitalizada por si había complicaciones. No me negué, además la habitación tenía dos camas y nos dejaron que Antonio se quedara allí conmigo. Mientras esperaba en la cama, él fue a recoger nuestras cosas al cuchitrillo de la noche anterior. Me hicieron análisis de sangre cuyos resultados me dieron al día siguiente, que ya me encontraba bastante mejor. Al final su valoración es que había sido una gripe. La factura de la hospitalización, las pruebas y los medicamentos ascendió a 100 euros. Me trataron muy bien y como primera experiencia hospitalizada fue muy top.  

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    En el lecho del dolor. 

    Así que nuestro paso por Antsirabe, que inicialmente iba a ser de tres noches, se alargó por causas médicas otras tres noches más, con lo que nos perdimos la visita del Parque Nacional de Ranomafana. Una pena, aunque teniendo en cuenta que íbamos a ver más parques y que éste es uno de los más caros y no de los más bonitos, nos dolió menos. Una vez en forma continuamos el viaje a Túlear.

    Volveríamos dos veces más a Antsirabe cuando emprendimos nuestra ruta en 4×4 en compañía de dos amigas. La primera fue una durante una parada en el trayecto Antananarivo a Miandrivazo, y visitamos un taller de metales y otro de cuerno de cebú. También una manufactura de piedras minerales que es interesante y donde compramos unas piedras fosilizadas, aunque tampoco es que seamos muy fans.

    La tercera ocasión fue para pernoctar durante el trayecto entre Morondava a Andasibe. Nos alojamos en el Hotel Le Trianon, que estaba muy bien y tenía un delicioso desayuno incluido además de unas habitaciones fantásticas. Entonces fuimos a cenar a un restaurante cercano llamado Zandina que también nos pareció estupendo y se podía comer comida malgache e internacional. En general, en todo Madagascar se puede decir que comimos muuuuy bien.

     

  • Madagascar,  Parque Nacional de Andasibe

    Parque Nacional de Andasibe

    El Parque Nacional de Andasibe-Mantadia es uno de los más emblemáticos de Madagascar y el único en el que se puede ver la especie Indri indri, el lémur más grande. No está muy lejos de Antananarivo y se pueden hacer dos visitar en un día.

    Teníamos muchas ganas de visitar este parque ya que habíamos oído hablar muy bien de él. Esta sería nuestra última visita antes de poner rumbo a la playa de Sainte Marie, donde pasaríamos nuestros días finales disfrutando de la costa. Partimos desde Morondava hasta Antsirabe, donde dormirmos una noche y desde allí pusimos rumbo a Andasibe. Durante el trayecto paramos a comer en las afueras de Antananarivo y después hicimos una visita a la reserva de reptiles Pereyras Nature Farm para ver algunos camaleones de cerca. Si vais con tiempo suficiente, podéis parar durante una hora para visitarla.

    Llegamos ya de noche a Andasibe, donde nos pusimos a buscar alojamiento y al final optamos por una cabaña familiar en Mikalo. La comida es bastante regular así como el personal, con lo que os aconsejamos ir a comer y cenar al Hotel Feon’ ny Ala que se encuentra en el town. El tiempo en Andasibe es muy tropical y es habitual que llueva con mucha frecuencia, con lo que se recomienda a quienes lo vayan a visitar que no se olviden del chubasquero y botas adecuadas. Una de nuestras amigas no estaba equipada al 100% pero pudo comprar el pack de chubasquero y pantalones tipo sky en el Hotel Feon’ny Ala.

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    Comenzamos nuestra ruta internándonos en la selva fangosa. La ruta no es complicada y alterna partes con suelo de piedra, partes con hojas y partes muy embarradas. El clima casi siempre es igual en esta zona según nos dijo el guía. Nos convencieron para hacer la visita en los alrededores del parque en una zona fuera de la declarada como parque nacional y gestionada por las comunidades locales: el precio de la entrada era más económico, había las mismas posibilidades de encontrarnos con los animales y hacíamos un favor ayudando al desarrollo local. En total estuvimos cuatro horas de ruta que tuvimos que interrumpir porque la lluvia empezó a ser más insistente.

    Después fuimos a comer y a la tarde recorrimos otra zona donde se encuentra Vakona Forest Lodge, uno de los mejores hoteles de Andasibe que tiene su propia reserva de animales donde vimos varios cocodrilos (que crían para vender su carne en el menú del restaurante) y una fosa, que es el carnívoro más grande de Madagascar.

    Pero lo mejor del viaje nos esperaba al final. Llegamos a una especie de mini isla donde había un grupo de turistas rodeados de lémures a los que estaban dando trozos de plátano, el típico truco de los guías para poder hacerse la foto de rigor con el lémur, y que ellos ya se lo tienen muy aprendido. Si te pones en trozo de plátano cerca del hombro, el lémur saltará hasta el hombro para cogerlo. Es muy divertido sentir los deditos de sus patitas y la verdad es que hace ilusión verlos tan de cerca.

    Después de hacernos un book con ellos, hicimos un paseo en canoa entre unas vistas espectaculares. La tranquilidad de la naturaleza únicamente interrumpida con el sonido del remo en el agua, los pájaros y los lemures llamándose entre ellos hacía que el momento fuera perfecto. El pequeño lago se abría y bifurcaba ante nuestros ojos haciendo de cada rincón un precioso recoveco.

    De pronto, nos fuimos adentrando en una parte más frondosa y pudimos ver cómo varios lémures se comunicaban entre ellos y saltaban de árbol en árbol para llegar hasta nuestra altura. Varios de ellos saltaron en la barca buscando su ansiado premio: unos plátanos. Es increíble cómo los guías les han acostumbrado a los humanos a sabiendas de que esta experiencia les proporcionará una amable propina por parte del viajero. Fue muy divertido, saltaban por todas partes buscando algo para comer y no les importaba nada nuestra presencia. Recomendamos 100% visitar este parque, del cual no llevamos un bonito recuerdo, ¡y muchas fotos divertidas!

     

     

     

  • Madagascar

    Nosy Be

    La isla de Nosy Be, al norte de Madagascar, es un precioso lugar en el que disfrutar de la tranquilidad del índico, la naturaleza, buena comida y gente amable. Estuvimos diez días que nos supieron a poco, nos habríamos quedado allí a vivir.

    Aunque una vez allí lo único en lo que nos ocupamos fue en relajarnos y disfrutar del mar, probablemente el viaje hasta Nosy Be haya sido uno de los más pesados de toda la ruta, ya que lo hicimos en dos tramos. Se hizo cansino no sólo por el traslado, sino también por todo el tiempo de espera para que los taxi brousse partieran, así como los barcos. Partimos de Antananarivo al Parque Nacional de Ankarafantsika, donde nos quedamos una noche para visitar el parque. Desde allí tomamos un transporte nocturno a las ocho de la tarde que llegó a las nueve de la mañana al puerto de Ambanja, desde donde parten los barcos hasta Nosy Be. Allí esperamos hasta las doce para tomar el barco grande para ir a la isla, tiempo que aprovechamos para ir a desayunar. Podíamos haber salido en el momento y haber tomado un barco pequeño y más rápido, pero creíamos que nos estaban timando con el precio y  preferimos esperar al barco grande que costaba 5.000 ariarys. El pequeño y más rápido costaba 12.000 (una diferencia mínima) y te ahorrabas toda la espera. Fue un fallo, pero bueno, así es la vida.

    Cuando llegamos a Nosy Be muchos taxistas se aproximaron a nosotros rápidamente a cogernos las maletas. Es algo muy africano y que a nosotros después de tantos viajes nos sigue poniendo muy nerviosos. Fuimos con nuestro taxista hasta el alojamiento que habíamos reservado. Era una casita privada de Airbnb al borde del mar donde cada día disfrutábamos de unos preciosos atardeceres. Preferimos estar apartados para tener intimidad, disfrutar de la playa por nuestra cuenta y ahorrar un poco de dinero. Además, somos muy cocinillas y preferimos prepararnos nosotros la comida. En general hay mucho alojamiento en el town de Nosy Be y algunos resorts más alejados de la playa cerca de dónde estábamos nosotros.

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    Preciosos atardeceres en Nosy Be

    La isla ofrece múltiples tours y actividades a realizar. Nosotros hicimos una excursión de medio día visitando las islas Nosy Tanikely y Nosy Komba y también hicimos buceo.  El fondo marino de Nosy Be es uno de los principales atractivos de la isla que atrae a mucho divers hasta allí. Es una pena que tras el paso del fenómeno El Niño en 2015 muchos corales hayan sido destruidos. La excursión a las islas parte del puerto principal. La primera parte del tour es recorrer Nosy Tanikely, donde se pueden ver algunos lémures, serpientes y lagartos.

    De este recorrido nos encantó especialmente el trabajo de bordado de manteles de las mujeres malgaches. Hacen unas auténticas obras de arte y dan ganas de comprarlos todos. Además estaban baratísimos.

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    Otro día visitamos Lokobe Natural Special Reserve, un pequeño parque tipo zoológico (al que fuimos engañados porque realmente sólo queríamos visitar la destilería de Ilang Ilang que se encontraba en el interior, y que igualmente nos obligaban a pagar la entrada). No es el mejor de Madagascar teniendo en cuenta el nivel de reservas y parques naturales que hay, pero está interesante, especialmente la tienda donde se pueden encontrar muchos productos hechos con plantas locales como esencias y cremas. Podéis emplear una mañana para verlo.

    Mucha gente viaja hasta Nosy Be en avión desde Antananarivo, lo que sin duda es más rápido que hacerlo por tierra pero mucho más caro. Nosotros optamos por echarle valor y paciencia a las 18 horas de taxi brousse, pero esta vez decidimos comprar toda la fila de asientos para ir cómodos ya que estábamos casi un día viajando. Nos sentimos un poco mal por tener más espacio que los demás, aunque en este caso la gente fue en plan lata de sardinas como ocurrió en el viaje de ida.

  • Antananarivo,  Madagascar

    Qué ver en Antananarivo

    La capital de Madagascar es una ciudad que rompe con cualquier esquema africano. El país, y especialmente Antananarivo, están a caballo entre África y Asia, entre el caos y el orden urbano, entre el influjo colonial y un carácter único. 

    El viaje hasta Antananarivo fue duro y muuuuy largo. Comenzamos abandonando la casa de nuestro amigo bicicleting, un fenómeno que lleva recorriendo el mundo en bicicleta durante varios años y que nos había acogido en su casa de Cape Town unos días. Llegamos a las 13.00 al aeropuerto de Cape Town y desde allí, volamos con Mango Airlines hasta Johannesburgo, donde llegamos sobre las seis de la tarde, y tuvimos una laaaarga escala hasta la una de la madrugada que tomamos el vuelo de Kenya Airlines hasta Antananarivo con escala en Nairobi. Un trayecto un poco absurdo, pero era el vuelo más económico (ida y vuelta nos costó 400 euros!). Por fin, a las 14.30 del día siguiente, poníamos pie en Madagascar sin que se hubiera perdido nuestro equipaje.

    El tiempo era mucho mejor que el que habíamos estado sufriendo en Cape Town (menudo frío y lluvia!) y de nuevo estábamos en África. Si bien Madagascar tiene una gran mezcla de culturas, guarda todos los componentes de un país africano. Con influjo árabe, asiático, africano y europeo, Madagascar es un cóctel cultural inigualable. Y eso ya se puede ver en la caótica Antananarivo, la capital del país, donde estuvimos una semana al llegar y donde volvimos en más ocasiones después de cada ruta. Durante la primera semana nos quedamos en una habitación privada de una casa de Airbnb, y después en el Hotel Restaurant Le Pavé, en el centro.

    Merece la pena quedarse en Antananarivo uno o dos días, pues que el país ya es enorme de por sí y hay mucho que ver. Aquí os proponemos los imperdibles de Tana, como los locales llaman a la ciudad.

    · Recorrer el centro: Antananarivo os cautivará desde el momento en que aterricéis. El caos y la afluencia de gente de diferentes culturas será motivo suficiente para adorar la ciudad. Antananarivo discurre entre varias colinas donde se han desarrollado diversos barrios. La vía principal es la Avenue de l’Independance. Aquí se podrán encontrar algunos hoteles que antaño fueron grandes hospedajes y que a día de hoy están de capa caída. Cerca de la Avenue de l’Independance se encuentra la antigua estación de ferrocarril y el mercado principal de Analakely, donde se puede encontrar de todo: frutas, verduras, carne, dulces, ropa y cualquier cachivache made in China. Cerca de allí podéis tomar unas cervezas en el bar restaurante Le Glacier, donde hay música en directo y se pueden ver escenas sórdidas como jovencitas malgaches guapísimas acompañando a señores franceses que podrían ser sus padres.

    · Legado cultural: El Palacio de la Reina (Rova) se erige en lo alto de la ciudad y desde aquí se puede ver una bonita panorámica de la ciudad. Lo habitual es pagar a un guía local para que explique la historia del país y sus numerosos asentamientos provenientes de diferentes culturas. El Palacio de la Reina sirvió como residencia para los soberanos del reino de Merina durante los siglos XVII y XVIII. Fue construido como la residencia privada de la reina Rasoherina. Actualmente está esperando financiación para poder comenzar a su restauración, ya que un fuego originado en 1995 destruyó parte del exterior y dañó todas las estructuras del interior del complejo del Rova, poco antes de que fuera inscrito en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. La Place de l’Independance, sin ser una maravilla, es otra zona alta de la ciudad en donde hay algunos edificios coloniales y donde se está desarrollando el barrio moderno.

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    · Compras: Sin duda, el Open Air market es el mayor mercado que podréis encontrar en Madagascar donde hay de todo. Madagascar es un país que tiene mucha artesanía y gusto para elaborar los productos. Cualquier pequeño detalle es una maravilla, y ¡el precio es muy barato! Nosotros nos volvimos locos comprando cosas. Bolsos, recuerdos, bisutería, carpetas para documentos, piezas elaboradas con minerales locales, ornamentos de cuerno de cebú. Dejad espacio en la maleta…quien avisa no es traidor.

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    Las chanclas son made in China, el resto made in Madagascar

     

     

  • Madagascar,  Ruta y alojamiento en Madagascar

    Ruta y alojamiento en Madagascar

    Estuvimos en Madagascar desde el 1 de mayo hasta el 30 de junio de 2016. Llegamos vía aérea desde Johannesburgo, con escala en Nairobi, y regresamos a Johannesburgo. Madagsacar es inmenso y después de dos meses podemos decir que solo vimos un 25% del país, ya que tuvimos la mala suerte de que yo me puse mala en dos ocasiones. A pesar de eso, podemos decir que hemos visto lo esencial del país, y así tenemos una excusa para volver en el futuro. Aquí os exponemos las diversas rutas que hicimos. 

    RECORRIDO 1: ANTANANARIVO + SUR (ANTSIRABE, TULEAR, ISALO, ANJA) (1 – 27 Mayo 2016)

    En Antananarivo nos quedamos casi una semana para aprovecha y trabajar. Desde allí comenzamos la primera parte del viaje hacia el sur y luego regresamos de nuevo para pasar una noche en Antananarivo y partir hasta el norte. La ruta fue esencialmente en transporte local (taxi-brousse) y fue bastante fatigosa, pero vimos lugares muy bonitos.

    ITINERARIO

    Trayecto Antananarivo – Antsirabe. Taxi Brousse. 9 euros por los dos. 2,3 horas. Partimos de la estación principal de Tana y tuvimos que esperar casi una hora a que se llenada el taxi brousse porque fuimos sobre las 10 de la mañana.

    Trayecto Antsirabe – Fianarantsoa. Taxi Brousse. 9 euros por los dos. 6 horas. Salimos sobre las 11 de la mañana y también tuvimos que esperar bastante a que se llenara.

    Trayecto Fianarantsoa – Tulear. Taxi Brousse. 20 euros por los dos. 12 horas. Un coñazo de viaje, pero la única manera si no se quiere pagar alquiler de coche.

    Trayecto Tulear – Isalo. Conseguimos negociar con un coche 4×4 que regresaba vacío a Antananarivo y pagamos 9 euros por los dos y tardamos unas 3 horas. A veces hay coches alquilados que regresan vacíos en el último trayecto. Nuestra amiga Oreto que vive en Tulear lo negoció para ir ella hasta Antananarivo y nosotros aprovechamos parte del trayecto para ir hasta el Parque Nacional de Isalo.

    Trayecto Isalo – Reserva de Anja. Tuvimos la misma suerte que en el caso anterior y fuimos en un coche compartido por 12 euros entre los dos otras 3 horas.

    Trayecto Reserva de Anja – Ambalavao. Taxi Brousse. 3 euros los dos. 1,3 horas.

    Trayecto Ambalavao – Fianarantsoa. Taxi Brousse. 5 euros los dos.  4 horas.

    Trayecto Fianarantsoa – Antananarivo. Coche compartido. 24 euros los dos. 6 horas. Este nuevo coche compartido agilizó mucho el traslado, ya que en taxi brousse habríamos tardado casi dos horas más.

    ALOJAMIENTO

    Antananarivo (cinco noches): Airbnb. Habitación privada. La casa estaba muy bien y los dueños eran muy agradables y nos recomendaron muchas cosas para hacer. Pagamos 80 euros en total. Había cocina común. Hay Wifi. Pincha aquí para más información.

    Antsirabe (varias noches): Green Park Hotel. Estuvimos en una habitación privada tipo cabañita con baño dentro, sencilla pero correcta, aunque el colchón estaba completamente hundido en el centro. No incluye desayuno. Pagamos 30 euros por la habitación. Hay Wifi en el restaurante Chez Jenny que es un restaurante estupendo.  La segunda vez nos quedamos una noche en el Hotel Le Trianon que nos pareció que estaba muy bien en relación calidad precio. Tampoco tenía el desayuno incluido pero no nos costó muy caro y estaba muy rico. Pagamos 30 euros por la habitación triple. Hay Wifi. Pincha aquí para más información.

    Lake Tritriva: (una noche). La Case à Tritriva. Pagamos 20 euros por los dos con el desayuno incluido por una cabañita en la montaña. No hay Wifi. Pincha aquí para más información.

    Fianarantsoa: (una noche). Motel con baño y ducha de agua caliente al lado de la estación por 7 euros. Sórdido, pero limpio y a pesar de todo. Hay Wifi.

    Tulear: (dos noches). Casa de nuestra amiga. Hay bastantes opciones de alojamiento.

    Anakaro: (dos noches). Longo Vezo. 24 euros por dos noches en una habitación doble con baño, aunque nos duchamos con cubos. Nos hicieron una oferta especial porque íbamos en un grupo bastante grande y nuestra amiga conocía a la dueña. Se come bastante bien en el restaurante. Hay Wifi muy limitado en la recepción durante una hora al día. Pincha aquí para más información

    Mangily: (dos noches). Hotel Solidaire. Pagamos 47 euros por una habitación estupenda con baño dentro. Las instalaciones son estupendas y la piscina muy agradable. Muy buena comida. Hay Wifi en las zonas comunes.

    Parque Nacional Isalo: (tres noches). Ranohira Chez Berny. Pagamos 55 euros por las tres noches en una habitación doble con baño. Hay Wifi en el restaurante y en algunas habitaciones llega parte de la señal. Se come muy bien. El propietario es dueño de varias hectáreas de terreno que se pueden visitar. Pincha aquí para más información.

    Reserva de Anja: (una noche). Jacaranda. 15 euros por la habitación con baño. o hemos encontrado web pero no creo que tengáis ningún problema en reservar. También hay una especie de hotel local pero era muy muy humilde. Principalmente sus clientes van al restaurante a comer después de haber hecho la ruta en el parque. No hay Wifi y la luz se corta mucho. Pincha aquí para más información.

    Fianarantsoa: (una noche). Motel con baño y ducha de agua caliente al lado de la estación por 7 euros. No había Wifi.

    RECORRIDO 2: ANTANANARIVO + NORTE (ANKARAFANTSIKA, NOSY BE, ANTANANARIVO) (27 Mayo – 9 Junio 2016)

    Pasamos una noche en Antananarivo provenientes de Fianarantsoa y al día siguiente partimos hacia el norte, donde nos esperaba un clima mucho más amable. La ruta fue también en taxi brousse con unas distancias mucho mayores y consecuentes palizones. De Tana a Ankarafantsika y de allí a Nosy Be.

    ITINERARIO

    Trayecto Antananarivo – Ankarafantsika. Taxi Brousse. 18 euros entre los dos. 12 horas.

    Trayecto Ankarafantsika – Nosy Be. Taxi Brousse. 26 euros entre los dos. 12 horas. Fue un trayecto nocturno + barco de 3 horas. En este precio está incluido el barco también.

    Trayecto Nosy Be – Antananarivo. Barco rápido de una hora hasta península + taxi Brousse. En total 94 euros por los dos. Pagamos los cuatro asientos de la fila porque era un viaje de 18 horas y queríamos dormir. Fue un palizón total.

    ALOJAMIENTO

    Ankarafantsika (una noche): Gite d’Ampijora. El alojamiento que se encuentra en el mismo parque. Nos quedamos en una habitación muy básica que parecía un zulo kosovar por 10 euros los dos, sin baño ni nada. Es la habitación en la que se suelen quedar los guías. No hay Wifi ni señal telefónica en todo el parque. Pincha aquí para más información

    Nosy Be (nueve noches): Estuvimos en una cabaña privada con todas las comodidades, cocina y baño y una jardín privado que encontramos en Airbnb. Pagamos 250 euros por todas las noches. El sitio era fabuloso, un remanso de paz alejado del mundanal ruido, la única pega es que no había Wifi. Pincha aquí para más información

    Antananarivo (dos noches): Hotel Le Pavé. Hotel básico por 20 euros la noche en habitación doble con baño. La comida es bastante mediocre pero hay sitios alrededor donde se puede ir. Hay Wifi. Pincha aquí para más información

    RECORRIDO 3: ANTANANARIVO + BASICO (MORONDAVA, TSINGY BEMARAHA, ANDASIBE) + SAINTE MARIE (11 – 28 Junio 2016)

    Este último recorrido lo hicimos con dos amigas que se unieron a nuestro viaje y con ellas alquilamos un coche con chófer, ya que hacerlo por nuestra cuenta era caro y fatigoso. Pagamos 374 por dos personas por el alquiler del coche y la gasolina durante diez días. Partimos desde Antananrivo y terminamos en la isla de Sainte Marie, desde allí volvimos en avión hasta la capital de nuevo por 134 euros por persona.

    ITINERARIO

    Trayecto Antananarivo – Miandrivazo. Empleamos 10 horas en hacer este trayecto pero paramos previamente en Andasibe a comer y visitar la fábrica de hierro y de cuerno de cebú.

    Trayecto Miandrivazo– Morondava. Se tarda unas 4 horas.

    Trayecto Morondava – Tsingy Bemaraha I/V. Se tardan entre 11 y 12 horas, así que armaros de paciencia. Hay que pasar en ferry (dígase barco hecho a base de palets) durante una hora. Toda una aventura.

    Trayecto Morondava – Antsirabe. Se tardan entre 7 y 8 horas.

    Trayecto Antsirabe – Andasibe. Se tardan entre 5 y 6 horas. Por el camino paramos en una reserva de reptiles para ver camaleones.

    Trayecto Andasibe – Mahambo. Se tardan unas 6.3 horas. Paramos a comer en Toamasina en un bar de tapas español. Muy curioso.

    Trayecto Mahambo – Sainte Marie. Ferry de tres horas. Depende de la mar. Son 30$ por persona ida únicamente.

    ALOJAMIENTO

    Miandrivazo (una noche): Princesse Tsiribihina. 19 euros por dos personas en habitación triple. Podéis negociar el precio. Es un lugar muy bonito y tiene muy buen desayuno, nos quedamos una noche de paso desde Antananarivo hasta Moronvada. Hay Wifi en las zonas comunes.

    Morondava (dos noches): Trecicogne32 euros por la habitación doble con baño las dos noches. Hay Wifi con recepción regular en las habitaciones y buena en el restaurante. Se come muy bien. Pincha aquí para más información

    Tsingy Bemaraha (dos noches): Orchidée du Bemaraha28 euros por la habitación doble con baño las dos noches, negociamos el precio de la habitaciónHay Wifi en las zonas comunes. Se come muy bien también aquí, hay un menú muy extenso. Pincha aquí para más información

    Antsirabe (una noche): Hotel Le Trianon. 25 euros por la habitación triple. No está incluido el desayuno pero no es muy caro y es muy completo. Las habitaciones están muy bien y tienen un ambiente colonial muy cuidado. Hay Wifi. Pincha aquí para más información

    Andasibe (dos noches): Mikalo. 50 euros por la cabaña para 4 personas. No hay Wifi. La comida es bastante regular así como el personal, mejor ir a comer y cenar a Hotel Feon’ ny Ala en el town. Pincha aquí para más información

    Mahambo (dos noches): La Pirogue. 85 euros por la cabaña para 4 personas. Es un lugar estupendo a pie de playa y rodeado de plantas donde poder relajarse hasta que se toma el barco para ir a Sainte Marie. La comida es estupenda. Hay Wifi en las zonas comunes. Pincha aquí para más información

    Sainte Marie (seis noches): Natiora Green Lodge250 euros por la casa para 34 personas. Muy buenas instalaciones, cocina dentro de la cabaña. Está localizado en una bahía preciosa y tienen restaurante. Hay Wifi en las zonas comunes. Pincha aquí para más información.

  • Guía de Madagascar,  Madagascar

    Guía de Madagascar

    Olvidad todo lo que habéis pensado de Madagascar hasta ahora y dejad que el país os sorprenda. Si hay un país que rompe esquemas es este. Madagascar parece que vive a caballo entre el medievo y la explosión cultural. Sus viviendas recuerdan a la Europa de la Época Medieval, sus tradiciones y modo de vida son africanas, asiáticas y árabes. Su gastronomía está fuertemente influenciada por Francia, y toda esta mezcla le aporta una esencia única. Madagascar es un país con un 80% de especies endémicas de plantas y animales. Hogar de lémures y camaleones, de formaciones rocosas que una vez estuvieron ocultas en el fondo del mar. De canciones de canto a la belleza y a la libertad, y de baobabs que soñaste al leer El Principito. Madagascar es un destino que no se olvida y que no querrás abandonar. En este post os resolveremos todas las dudas previas al viaje y os daremos indicaciones sobre la ruta que realizamos.

    VISADO Y CARNET DE CONDUCIR 

    Los ciudadanos españoles pueden conseguir un visado de turismo para estancias inferiores a 90 días a la llegada a los aeropuertos principales de Antananarivo o Nosy Be. El precio del visado dependerá de la estancia (un mes, dos meses o tres meses) y se expide in situ. Creo recordar que por dos meses pagamos 25$. Otras nacionalidades consultar.

    Madagascar es enorme y tiene una infraestructura bastante pobre. Únicamente hay una carretera principal en el centro del país y desde allí se comunica con las localizaciones principales, lo que supone perder bastante tiempo. Se necesitarán carnet internacional para conducir. Lo que la mayor parte de la gente hace es alquilar un chófer que conduzca el 4×4, ya que hay tramos complicados. Se conduce por la derecha.

    VACUNAS (Información del MAEC)

    · Obligatorias: La cartilla de vacunación para la fiebre amarilla es requerida para entrar en Madagascar, siempre que el viajero proceda de zonas de riesgo

    · Recomendadas: Tétanos, hepatitis A y B, fiebres tifoideas y rabia si se visitan zonas rurales. Medidas preventivas de la Malaria en toda la isla.

    CLIMA

    Madagascar posee una gran variedad de climas (desde climas tropicales lluviosos, clima de montaña o incluso desértico) debido a su extensión y sus particularidades geográficas, ya que las montañas del centro del país, delimitan varias zonas. Nosotros pasamos de estar en climas bastante fríos con abrigo y calefacción huyendo de la lluvia en el centro-sur, a climas veraniegos de más de 30º en la isla de Nosy Be. Es muy importante analizar el clima de las zonas que vamos a visitar, porque en algunas épocas las comunicaciones terrestres e incluso marítimas pueden estar cortadas. Nuestra recomendación es llevarse desde el bañador hasta el abrigo y chubasquero.

    · El Norte y el Este son climas lluviosos típicamente tropicales, incluso con posibilidad de huracanes. Estuvimos a principios de junio y nos hizo un tiempo espectacular.

    · El centro y Antananarivo es fresco debido a la altura, con un clima mucho mas benévolo y suave. Estuvimos en mayo y junio y por el día hacía buen tiempo, pero por la tarde refrescaba.

    · El Oeste de la isla (Tulear, Ifati, Morondava, Isalo) es mucho mas seco, con sabanas e incluso desierto espinoso. Pasamos un poco de fresquete porque hizo bastante viento a mediados de mayo.

    Septiembre y octubre son dos de los mejores meses para visitar las isla. La temporada lluviosa suele ir de noviembre a abril. La mejor época para ver ballenas comienza a finales de junio y de los mejores sitios es la isla de Sainte Marie.

    CARRETERAS Y GASOLINERAS

    Como hemos mencionado anteriormente, hay una carretera principal (la número 7), que comunica el país de norte a sur. Pese a ser la carretera en mejor estado, muchas partes están en muy malas condiciones, especialmente el trayecto entre Antsirabe y Fianarantsoa. Gasolineras se encontrarán en las poblaciones principales. Hay que ser previsores porque gran parte del trayecto será por parajes naturales sin absolutamente un atisbo de vida, especialmente en el trayecto hasta el Tsingy de Bemaraha. Nosotros hicimos parte del país en transporte público, otra parte contratando entre cuatro personas un 4×4 con chófer, y el último tramo en avión. El coche da encanto al viaje, ya que el paisaje es muy cambiante.

    COMPRAS

    Madagascar es el paraíso de las compras. Para los amantes de la artesanía africana aquí tendrán muchísimas cosas para comprar. En Antananarivo podréis encontrar el Open Air Market, no lejos del aeropuerto, y donde encontraréis de todo. En Antsirabe podréis acudir a una fábrica de metales y a un taller que trabaja con el cuerno de cebú, y elaboran múltiples objetos, desde bisutería hasta platos o utensilios de comida. También hay una tienda donde se venden piedras minerales de todo tipo, un negocio bollante en Madagascar y del que no quisimos participar debido a las malas condiciones de trabajo de la gente. También tratarán de venderos piezas de bois de rose fosilizado. En Nosy Be hay mujeres que hacen unos manteles bordados preciosos que no vimos en otros lugares del país. En el trayecto entre Andasibe y Mahambo se podrán encontrar otros mercadillos locales con bolsos, carteras, porta documentos, objetos para la casa y pinturas.

    T H O R O U G H B R E D

    RUTA Y APRECIACIONES

    Es muy subjetivo decidir qué ruta se hará en Madagascar, ya que todo depende del tiempo que se tenga, del presupuesto y de los intereses de cada uno. La gente generalmente opta por recorrer el sur oeste para visitar el Tsingy de Bemaraha, la Avenida de los Baobabs y pasar unos días de playa en Tulear e Ifati. Durante el trayecto se puede visitar el Parque Isalo, la Reserva de Anja y desde Antananarivo se puede visitar el Parque de Andasibe, el único lugar en el que habita el lémur indri indri.

    Nosotros hicimos tres rutas diferentes y nos quedamos sin ver el parques de Ranomafana porque yo me puse mala. Aquí os relatamos las rutas que hicimos y qué cambiaríamos:

    RECORRIDO 1: ANTANANARIVO + SUR

    En Antananarivo nos quedamos casi una semana para aprovecha y trabajar. Desde allí comenzamos la primera parte del viaje hacia el sur y luego regresamos de nuevo para pasar una noche en Tana y partir hasta el norte. La ruta duró 27 días y fue esencialmente en transporte local (taxi-brousse) y bastante fatigosa, pero vimos lugares muy bonitos. Visitamos Antsirabe y el Lake Tritriva, Tulear, Anakao, Mangily, el Parque Nacional Isalo y la Reserva de Anja. Dormimos en Fianarantsoa dos noches y otra en Ambalavao por temas logísticos, pero no los visitamos. En Antsirabe nos quedamos varias noches porque yo me puse mala.

    RECORRIDO 2: ANTANANARIVO + NORTE

    Pasamos una noche en Antananarivo provenientes de Fianarantsoa y al día siguiente partimos hacia el norte, donde nos esperaba un clima mucho más amable. La ruta fue también en taxi-brousse con unas distancias mucho mayores y consecuentes palizones. Aquí vimos el Parque Nacional de Ankarafantsika y la isla de Nosy Be. En total fueron trece días de ruta contando con dos trayectos nocturnos.

    RECORRIDO 3: ANTANANARIVO + BASICOS + ISLA DE SAINTE MARIE

    Este último recorrido lo hicimos con dos amigas que se unieron a nuestro viaje y con ellas alquilamos un coche con chófer, ya que hacerlo por nuestra cuenta era caro y fatigoso. Partimos desde Antananrivo y visitamos Antsirabe, Morondava (Avenida de los Baobabs), Tsingy de Bemaraha, el Parque Nacional de Andasibe, Mahambo y terminamos en la isla de Sainte Marie, desde allí volvimos en avión hasta la capital. Esta ruta nos llevó 18 días.

    Dependiendo de vuestro tiempo y de acuerdo con nuestra experiencia, aquí os proponemos algunas rutas interesantes:

    PARA VISITA DE 10 DIAS

    Día 1: Llegada y visita de Antananarivo.

    Día 2: Comienzo de la ruta hacia Miandrivazo, parando en Antsirabe a comer y visitar fábrica de hierros y de cuerno de cebú. También hay una manufactura de minerales y fósiles. Interesante de ver para quien le guste.

    Día 3: Trayecto hasta Morondava. Visita de la Avenida de los Baobabs al atardecer.

    Día 4: Trayecto hasta Tsingy de Bemaraha.

    Día 5: Visita del Parque Tsingy de Bemaraha.

    Día 6: Trayecto Tsingy de Bemaraha a Morondava.

    Día 7: Morondava. Disfrutar de la playa.

    Día 8: Morondava hasta Andasibe. Paliza de viaje en coche.

    Día 9: Visita de Andasibe.

    Día 10: Regreso a Antananarivo.

    PARA VISITA DE 15 DIAS

    Días 1-6 igual que ruta anterior.

    Día 7: Trayecto Morondava a Fianarantsoa.

    Día 8: Trayecto hasta el Parque de Ranomafana.

    Día 9: Visita del Parque de Ranomafana.

    Día 10: Trayecto hasta  del Parque de Isalo.

    Día 11: Visita del Parque de Isalo.

    Día 12: Trayecto hasta Ifati.

    Día 13 y 14: Relax en Ifati.

    Día 15: Regreso a Antananarivo en avión.

    PARA VISITA DE 20 DIAS

    Día 1: llegada a Antananarivo y visita de la ciudad.

    Día 2: Traslado hasta Andasibe y visita por la tarde.

    Día 3: Visita del Parque de Andasibe por la mañana y regreso a Antananarivo.

    Días 4-13 igual que ruta anterior desde el día 2 al 11.

    Día 14: Segunda visita en el Parque Isalo.

    Días 15: Trayecto hasta Antananarivo.

    Días 16- 20: Vuelo a la isla de Sainte Marie o a la isla de Nosy Be. Regreso en avión hasta Antananarivo.

    ANOTACIONES FINALES

    A esta propuesta de rutas le podéis quitar el parque de Ranomafana si preferís pasar más días en playa.

    Mirad la posibilidad de hacer algún traslado en avión, ya que os dará más tiempo para disponerlo en algún otro momento del viaje. El taxi brousse es el transporte más habitual, pero es muy cansino.

    Aunque a veces intentamos de hacer reservas de hoteles por Internet, fue en vano. Lo mejor es llamar por teléfono o directamente en el sitio al llegar, lo cual te dará la posibilidad de regatear. A excepción del alojamiento en Antananarivo, Nosy Be y Sainte Marie, el resto los fuimos reservando según llegábamos.

    Tenemos una guía muy completa de todo lo que vimos en Madagascar en cada uno de nuestros post. Es un país fascinante y siempre será poco el tiempo que se invierta en recorrerlo. Nosotros en dos meses apenas vimos todo lo que habríamos querido.

     

  • Madagascar,  Parque Nacional de Ankarafantsika

    Parque Nacional de Ankarafantsika

    Nuestro viaje hacia el sur partía de nuevo en Antananarivo. La primera parada fue el Parque Nacional de Ankarafantsika y después nos dirigimos a la isla de Nosy Be. Aquí pasamos una noche e hicimos dos trekkings distintos en un mismo día. Pudimos ver las especies de lémures más pequeñas de Madagascar y un canyon. 

    A sabiendas de que los viajes en taxi brousse son una tortura para llegar hasta la isla de Nosy Be, decidimos hacer el trayecto en dos días y así parar en el Parque Nacional de Ankarafantsika. El clima en el norte pronto cambió radicalmente del frío al que nos habían acostumbrado el sur y Antananarivo. Salimos de Tana con retraso, para variar. Nunca os fiéis de la hora de salida de un transporte local africano, porque nunca es real. Además, cuando pensábamos que íbamos a salir, llegó un señor con varios muebles que fueron cargados en la vaca del coche. Sí, habéis leído bien. Maletas, muebles, gallinas, verduras y carbón. Todo encuentra su lugar en las vacas de los taxi brousses en Madagascar.

    Ankarafantsika (26)

    La chatarra de lata naranja a la que se llama transporte hizo que llegásemos al destino tres horas después de la hora que nos había prometido en un principio. De nuevo, no sé ni por qué nos seguimos sorprendiendo (y cabreando) porque pasen cosas así. Pero sí que podemos decir que quizá este haya sido el peor taxi brousse que hemos utilizado en el país, con los asientos medio rotos y todo sucio. Al final fueron unas diez horas que nos hicieron llegar por la noche al destino, con lo que teníamos pocas opciones para encontrar un lugar donde dormir.

    El conductor nos sugirió quedarnos en el hotel que hay dentro del mismo parque. Después de ver el precio de los chalets (no muy caro pero sí fuera de nuestro budget) decidimos quedarnos en una de las habitaciones que generalmente están reservadas para los conductores y era muy barata. No podía ser más cuchitril, de hecho parecía el típico zulo de las películas en el que tienen a la gente secuestrada durante años, únicamente con una cama y una mesa y sin baño. Para ducharnos o ir al baño teníamos que ir a una zona común llena de bichitos, sin agua caliente y con las cañerías oxidadas. Muy turbio todo, especialmente al llegar cansados por la noche.

    Cenamos en el hotel y decidimos darnos un homenaje con una botella de vino para esa noche y la siguiente. Por la mañana realizamos la primera de nuestras dos excursiones en el interior del parque, donde vimos algunas especies de lémures nocturnos, los más pequeños que se pueden encontrar, y llegamos hasta un cañón natural sofocados por el calor. Al regreso al campamento base pudimos ver algunas especies nuevas de lémures que se aguardaban cerca del restaurante a que algún turista les diera los restos de su desayuno. Tras esta primera incursión nos tomamos unos sándwiches para reponer energías antes de continuar con la visita.

    Ankarafantsika (13)

    Por la tarde recorrimos un pequeño lago donde abundaban los cocodrilos, aunque no vimos a ninguno. El guía nos contó que los crocodilos seguían matando a muchos pescadores que acudían a las aguas en busca de peces, entre otras muchas cosas de las que estuvimos hablando. Sin duda, conocerle fue lo mejor de nuestra parada en Ankafantsika. Nos explicó muchas cosas sobre la región en la que nos encontrábamos, sobre su trabajo como guía y la importancia de un turismo sostenible, así como de la gestión del país, la influencia de Francia y la corrupción.

    Al finalizar nuestro amigo nos llevó al restaurante de su cuñada donde tomamos un rico arroz con huevos fritos (le ensañamos cómo hacer unos huevos fritos a la española), salsa de tomate y aguacate hasta que sobre las siete de la noche tomamos el taxi brousse nocturno para ir hasta Nosy Be. Lo hicimos de esta manera porque no había posibilidad de salir por la mañana. La duración del viaje era de trece horas, todas por la noche. En Madagascar no tienen por costumbre añadir más gente a los viajes de los asientos estipulados. O eso habíamos vivido hasta ese momento.

    Una hora después de comenzar la ruta paramos en otro población donde recogieron a más personas y quisieron poner a cinco por fila. Intentamos hacer la revolución en el taxi brousse diciendo que la gente no había pagado para eso y que no podían tenernos a todos como sardinas en lata. Nuestra queja no fue secundada por el resto de personas y al final optaron por poner a la persona que iba a ir en nuestra fila en otra, con lo que en vez de cuatro eran seis. Nos sentimos bastante mal por ellos, pero si nunca se quejan siempre tendrán que aguantar situaciones de abuso.

     

  • Madagascar,  Reserva de Anja

    Reserva de Anja

    La Reserva de Anja está de camino entre Antananarivo y el Parque Nacional Isalo, ya que no habíamos podido visitar el Parque Nacional Ranomafana, decidimos visitarla y no nos decepcionó. Vimos muchos lémures y camaleones en un trekking entre grandes rocas y muchas plantas.

    Después de pasar unas magníficas jornadas en el Parque Nacional de Isalo, pusimos rumbo a la Reserva de Anja. Una vez más tuvimos la suerte de que había un choche 4×4 que se dirigía hasta Tana procedente de Tulear y que hizo una parada en Isala para recoger gente, así que por un módico precio nos dejó en la Reserva de Anja, a dónde legamos tres horas después. Lo primero que hicimos fue informarnos de los tours disponibles y decidimos al día siguiente hacer un tour de seis horas saliendo a las ocho de la mañana.

    Aunque al principio pensábamos quedarnos dos noches, al final decidimos quedarnos únicamente una noche ya que en el pueblo no hay nada que hacer aparte del trekking y apenas hay conexión a Internet, con lo que tampoco podíamos trabajar. Nos alojamos en el hotel restaurante Chez Jacaranda, que era la única opción no gestionada por locales, o lo que es lo mismo, con comodidades como agua caliente y luz algunas horas del día. Sin embargo, las opciones para comer allí son bastante caras en comparación con otros sitios y la calidad que ofrecen, con lo que comimos ambos días en restaurantes locales unos platos de arroz con carne y verduras, que tampoco es que fueran el no va más, pero al menos eran muy baratos.

    Si estáis pensando añadir Anja a vuestro itinerario, desde ya os decimos que no necesita más de un día. Nosotros estuvimos haciendo el trekking de seis horas y es más que suficiente. De hecho, se puede pernoctar en Ambalavao, más completo y con más oferta de alojamiento, que además está tan sólo a una hora, aunque sean 12 kilómetros de distancia los que los separan. Ambalavao también es base para muchas personas que quieren dirigirse al Parque Nacional de Ranomafana. Decidimos no hacerlo finalmente porque se encarecía mucho con el transporte y preferíamos ir a la isla de Nose By y al parque Ankarafantsika.

    Anja Reserve (52)

    Hay varios tipos de trekking cuyo precio depende de la duración y siempre hay que ir acompañados por un guía. La excursión fue muy completa, llegamos hasta lo alto de las montañas y después bajamos el sendero. Hay que subir y bajar muchas piedras, y el camino para bajar de la montaña hay que hacerlo todo el tiempo de lado sin ninguna seguridad. Vamos, que si tenéis 0 forma física como es mi caso, lo vais a pasar mal. Lo más positivo es que vimos muchos lémures al comienzo de trekking y eso nos motivó mucho, aunque no vimos más en el resto de la caminata.

    Nuestro guía iba también buscando camaleones y nos explicó que los más oscuros suelen ser los machos mientras que los que tienen tonos más claros son hembras. Son unos animales súper interesantes. También hay la opción de hacer la excursión de una hora para ver el bosque donde están los lémures si no tenéis tiempo y lo único que os interesa es hacer una parada para comer y ver algunos animales.

    Después de la visita fuimos a comer a uno de los restaurantes locales y después nos trasladamos hasta Ambalavao para pasar la noche allí, trabajar un poco a la mañana siguiente y marcharnos por la tarde a Fianarantsoa, donde también dormimos. Al día siguiente tuvimos la suerte de encontrar un coche que se dirigía hasta Antananarivo, con lo que reservamos dos plazas y llegamos en menos tiempo que el que hubiéramos invertido en el taxi brousse. La conclusión es que es una reserva bonita y de fácil acceso ya que está al lado de la carretera principal. No necesitaréis grandes desplazamientos para llegar hasta allí ni tampoco desviaros de vuestro camino. La recomendamos si vais a pasar por allí, pero quizá no merezca la pena organizar un viaje únicamente para visitarla ya que hay sitios mejores en Madagascar para ver animales.

     

  • Madagascar,  Parque Nacional Isalo

    Parque Nacional Isalo

    El Parque Nacional Isalo es uno de los más impresionantes de Madagascar y de los que más turistas recibe ya que es accesible y completo. Invertimos dos días en hacer excursiones pero hay gente que hace rutas de tres días durmiendo dentro del parque. Muy recomendable en la visita a Madagascar. 

    Abandonamos la costa con gran pesar a sabiendas del largo recorrido que nos esperaba hasta Tana, primero, y posteriormente hasta la isla norteña de Nosy Be, con parada en el Parque Nacional de Ankarafantsika. Tuvimos la suerte de poder aprovechar un 4×4 que estaba volviendo desde Tulear hasta Tana y nos dejó en el Parque Nacional de Isalo. Ya os hemos comentado en la Guía de Madagascar que a veces se pueden encontrar 4×4 que otros turistas han utilizado para llegar hasta algunas zonas del país y no han utilizado a la vuelta a la capital porque han optado por volver en avión (como hicimos nosotros cuando fuimos a Sainte Marie). En Tulear al parecer ocurre bastante, según nos contó nuestra amiga, aunque no es muy sencillo enterarse de las plazas libres. Normalmente lo mejor es ir a la estación de transportes de cada ciudad y preguntar directamente por esta opción. La verdad es que son mucho más confortables que los taxi brousse y, sobre todo, más rápidos.

    Al llegar a Ranohira, el pueblo más cercano al Parque Nacional Isalo en un principio nos dirigimos al Hotel Orchidée, porque fue el primero que vimos. Dejamos las cosas en la habitación y fuimos al restaurante a comer, pero el trato que tuvimos nos cabreó bastante y nos cobraron un plato que estaba incomible y que devolvimos a la cocina. Pagamos la cuenta, fuimos a recoger nuestras mochilas a la habitación y nos marchamos al hotel de al lado, Chez Berny, gestionado por un francés octogenario que nació y vivió toda su vida en Madagascar. Muy crack el señor y su bodega de mil y un tipos de ron caseros. La comida estupenda y el servicio también.

    Las visitas dentro del parque se suelen hacer siempre con un guía saliendo temprano por la mañana. Hay mucha competencia entre los guías, así que probablemente cuando lleguéis os tratarán de abordar. Una vez que tengáis a vuestro guía ya no vendrá ningún otro a tratar de quitarle los clientes. Se llega en coche hasta la entrada del parque y generalmente el guía suele encargarse del trámite de hablar con un taxista para llevaros y luego iros a recoger al final del día. Los guías suelen hablar inglés, francés e italiano, que nosotros sepamos.

    Isalo Day II (39)
    Con nuestro guía Papis

    Hicimos dos excursiones en el Parque Nacional de Isalo, aunque las opciones son múltiples. El primer día hicimos la excursión estándar pagando la entrada al parque y el correspondiente guía, Papis, un tío muy majete que hablaba italiano. Este parque es completamente recomendable. Durante la excursión se ven varios cambios de paisaje que muestran la riqueza de la isla y cómo parte de ella había estado bajo el mar durante muchos siglos.

    Después de las primeras horas de ruta se hace una parada en un merendero al que acuden muchos lémures a ver si consiguen unos restos de comida. Se puede contratar una excursión con comida y al llegar tenerlo todo preparado. Nosotros como somos de presupuesto limitado nos llevamos nuestro bocatas. Pudimos ver que la gente que había contratado la comida tenían unos platos muy apetitosos. Vimos dos especies distintas de lémures muy de cerca, ya que estaban muy acostumbrados a los humanos.

    Después de recargar energía seguimos explorando en parque, en zonas mucho más húmedas donde había pequeños laguitos y mucha más vegetación. La verdad es que todo lo que vimos en el parque era muy bonito. Nos comentaron que en época de lluvias algunas partes son inaccesibles, así que tenerlo en cuenta al planear la ruta en Madagascar. Quizá sea interesante acampar dentro del parque, nosotros no lo hicimos porque habíamos dejado todo el equipo de campaña en la casa del chico de Airbnb en Antananarivo.

    El segundo día visitamos otra zona, que no era parque nacional, sino de propiedad privada de Berny, que también merece la pena y es gratis para sus clientes (si no eres cliente te cobra 10.000 ariarys). Fuimos también con Papis aunque podríamos haber ido solos. Decidimos ir con él para no perdernos y porque nos había caído bien, ya que explicaba bastantes cosas de historia y de naturaleza. Isalo os va a encantar y es todo muy fácil de organizar

  • Madagascar,  Mahambo y Sainte Marie

    Mahambo y Sainte Marie

    El broche final de nuestro viaje en Madagascar fue la isla de Sainte Marie, para los malgaches Nosy Boraha, muy conocida por muchos por ser un buen lugar para avistar ballenas. Para llegar hasta allí pasamos previamente por Tamatave y por Mahambo, desde donde tomamos un barco para llegar a la isla.

    Parecía mentira que hubieran pasado ya casi dos meses desde que habíamos llegado a Madagascar. No todo el mundo puede decir que ha pasado dos meses de su vida en este increíble país. Y, aunque recorrimos los puntos más importantes, aún nos queda mucho por ver. Como somos muy playeros, durante la recta final del viaje estuvimos en la isla de Sainte Marie, muy conocida por ser un buen lugar para avistar ballenas.

    Partimos desde Andasibe después de haber visitado el Parque Nacional de Andasibe Mantadia. Paramos para comer en un restaurante español en Tamatav (Toamasina) llamado La Terrasse. Estaba gestionado por un español que había vivido casi toda su vida en Francia y Madagascar, con lo que tenía un acento bastante curioso a la hora de hablar en castellano. El menú del restaurante la verdad es que de español tenía poco, pero comimos bien, que era de lo que se trataba. Desde allí continuamos nuestro trayecto hasta Mahambo, donde debíamos tomar un barco al día siguiente para llegar a la isla de Sainte Marie. Como la mar estaba movida, tuvimos que quedarnos un día más de lo previsto en Mahambo, pero lo disfrutamos igualmente ya que nos quedamos durante dos días en el precioso hotel La Pirogue. Aquí nos despedimos de nuestro chófer, que regresó con el coche de alquiler a Antananarivo.

    El hotel está en primera línea de playa y tiene una decoración muy africana. Está gestionado por unos italianos que planean abrir más hoteles en la isla. La verdad que este sitio es como para dejarlo todo e irse a vivir una temporada. El típico lugar que se ve en las postales de viaje. Después de ese día de “sufrimiento” en Mahambo, tomamos un barco que después de tres horas nos trasladó a Sainte Marie. El día no era especialmente agradable: llovía y el mar estaba bastante movidito. Fuimos con la compañía El Condor, que no dispone de mucha oferta de trayectos especialmente. El barco está bien y el precio es de 30 euros por trayecto. Si optáis por esta opción en lugar del avión, tened en cuenta que a veces los barcos se cancelan si la mar no está en buenas condiciones. Por eso nosotros decidimos regresar a Antananarivo en avión ya que era una hora frente a quince entre barco y coche.

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    Al llegar a la isla nos trasladamos a nuestro alojamiento que habíamos contratado por Airbnb. Se trataba de una cabaña con tres habitaciones, cocina, porche y salón en Natiora Green Lodge, gestionado por Ermes, un señor italiano muy agradable que os ayudará en todo momento, y su mujer malgache. No está en el centro de Sainte Marie, sino apartado a una media hora de trayecto en coche. Está en la parte norte de la isla, con lo que si lo que os lleva a Sainte Marie es la Ille de Nantes, estáis bastante lejos. Como el tiempo nos impedía hacer nada, pasamos el primer día tomando cócteles en el bar restaurante del lodge y hablando con Ermes sobre su vida en la isla y su misión para promover el control y seguridad de las ballenas. Si os interesan el avistamiento de las ballenas, la temporada comienza a finales de junio principios de julio. 

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    Así es la entrada de Nationa Green Lodge

    La cabaña era espectacular y su porche el mejor lugar para desayuna. El único problema eran los lémures, muy acostumbrados al trato con los humanos y se hacían amigos de todo aquel que les diera algo de comer. Teníamos auténticos ataques cuando estábamos comiendo, así que al final siempre teníamos a algún miembros del staff con un palo ahuyentándolos.

    Durante nuestro segundo día decidimos ir a la Ille aux Nattes, la parte más salvaje de la isla donde las playas son de arena blanca, corales y se encuentra frondosa vegetación por todas partes. Para llegar hasta aquí hay que ir por tierra hasta e pequeño puerto pasado el aeropuerto donde están las piraguas con las que llegar a la isla. Esto ocurre cuando se está en alta mar, cuando hay baja mar se puede ir andando. Aquí se disfrutan playas vacías con una conexión absoluta con la naturaleza. ¡No había nadie más que nosotros! Para comer nos fuimos a Sambatra Beach Lodge, donde nos prepararon un rico pescado acompañado de arroz y verduras. Tomamos también zumos naturales y fruta de la isla como postre.

    El centro de Sainte Marie está curioso para darse una vuelta e ir a algún sitio a cenar. Nuestra visita en Madagascar coincidió con la celebración de la Eurocopa 2016, así que durante parte de nuestro recorrido estuvimos viendo los partidos de la selección, incluso la derrota de España frente a Italia, de la que se alegraron Antonio y Ermes. Hay un restaurante pizzeria La Cambusa, también de nuestro amigo Ermes donde nos tomamos unas pizzas riquísimas que parecían llegar directamente de la bella Italia.

    Otro de los atractivos de Sainte Marie es que se trata de un buen destino para hacer buceo. Hay varias compañías en la parte sur de la isla que se dedican a ello. Nosotros hicimos dos inmersiones con Bora Dive & Research, disfrutamos de la inmersión aunque nos esperábamos un fondo marino mas impresionantes. También se pueden dar caminadas por el interior de la isla aunque nosotros no hicimos. Al haber ido durante la época de lluvias perdimos dos días por el mal tiempo, lo que nos dejó un día para visitar Ille aux Nattes, otro para hacer buceo, y el tercer día para disfrutar de la playa que había donde se encontraba nuestra casita. La despedida desde el avión nos ofreció una impresionante visión de los colores turquesas de la Ille Aux Nattes.

    Adiós, Nosy Boraha, adiós Madagascar.   

     

     

  • Madagascar,  Túlear y Anakao

    Tulear (Toliara) y Anakao

    Tras varias semanas en un clima frío, pusimos rumbo a la costa. La ciudad costera de Tulear (Toliara) nos esperaba para pasar una semana allí además de Mangily y Anakao. Maravillosas playas, comida y gente. Un lugar mágico al que deseamos volver alguna vez. ¡Ay, Madagascar, qué bonito eres!

    Si habéis leído nuestra entrada anterior ya sabéis que nuestros planes se trastocaron un poco cuando me puse enferma. Afortunadamente no fue nada grave y pronto emprendimos el rumbo hacia la costa. Desde Antisrabe llegamos a Tulear en taxi brousse (el medio de transporte local) en dos días. El primero hicimos siete horas de viaje hasta Fianarantsoa y dormimos en un hotel cercano a la estación de buses, que está en el top el top five de cuchitriles en el que jamás hemos estado, pero teniendo en cuenta que llegamos sobre las siete de la noche y salíamos a las siete de la mañana, era la mejor opción. Sorprendentemente había agua caliente y un buen colchón.

    No vimos Fianaratsoa, aunque era un lugar de paso que no tenía malas referencias. La gente lo utiliza como base para ir al Parque Nacional de Ranomafana. Nos levantamos temprano por la mañana y fuimos a desayunar a un restaurante frente a la estación en el que habíamos cenado la noche anterior. Además del desayuno pedimos que nos preparasen unos bocadillos para comer durante el viaje. Con las pilas recargadas esperamos una hora más de lo previsto a que saliera el taxi brousse, mientras lo iban cargando al doble de su capacidad. En África, donde hay espacio para 20 hay espacio para 40. 

    Antsirabe (39)
    Nuestras mochilas entre maletas, fruta y gallinas

    El traslado entre Fianarantsoa a Tulear fue de casi doce horas. Las carreteras no son precisamente el punto fuerte de Madagascar. Sólo hay una en todo el país y la velocidad a la que se puede ir depende de si hay población cercana, de las curvas y del estado de la calzada. Llegamos a Tulear por la noche donde nuestra amiga nos esperaba con un rico pescadito para cenar. Al día siguiente, el sol nos daba una gran bienvenida y el plan del fin de semana era inmejorable: un viaje en grupo en un bonito hotel de la costa de Anakao.

    En Tulear la verdad es que no hay mucho que hacer. Hay playa pero no es tan impresionante como la de Mangily o Ifati, dos destinos cercanos mucho más visitamos por los turistas. Fuimos a visitar el centro cultural que la Ong Agua de Coco tiene en la ciudad y escuchamos cantar a las chicas de la coral Malagasy Gospel para dos reportajes que podéis ver en El Mundo y en Sin Filtros. En Tulear dimos un paseo por el centro y fuimos a comer a un restaurante llamado Blu que estaba muy bien.

    Desde Tulear tomamos la lancha a motor Anakao Express para llegar hasta esta preciosa playa de arenas blancas y aguas turquesas de la costa en Anakao. Se podría ir por tierra, pero se tardan bastantes horas. El barco dura una hora y media y son 35 euros por persona ida y vuelta. Suele salir por la mañana entre las 9 y las 10 de Tulear y sobre las 7 y las 8 de Anakao. Para llegar hasta el barco, subirán vuestras cosas y a vosotros mismos en un carro tirado por cebús, la vaca nacional. Nos dio mucha pena el esfuerzo de los animales ya que tenían que sortear el agua fangosa de la playa con la baja mar.

    Probablemente Anakao y la isla de Nosy Ve (no confundir con Nosy Be) sea uno de los lugares más bonitos de todo el viaje. Nos alojamos durante dos noches en una preciosa cabañita en el maravilloso hotel Longo Vezo. El único contra para los quisquillosos es que no funcionaba la ducha (ni en ninguna otra cabaña) y había que ducharse con cubos de agua y calentar el agua previamente en los hornos solares, un artilugio que está mejorando la vida de muchas personas en Madagascar a la hora de cocinar y de calentar el agua, ya que la única energía que se necesita es el sol.

    Toliara (31)
    Nuestra cabaña con el horno solar fuera

    El primer día estuvimos paseando en la playa y descansando y por la noche disfrutamos de una super cena en compañía del resto de viajeros con los que habíamos ido. Pronto vinieron varias niñas a intentar vendernos souvenirs y también se ofrecieron a darnos un masaje, hacernos trenzas a las chicas y a ponernos protector solar en el cuerpo que ellos hacen con arena. Al final compramos un camaleón para que se fueran contentas y declinamos el resto de sus ofertas.

    Al día siguiente algunos fuimos a hacer diving mientras que otros hicieron un bautizo de buceo. Madagascar tiene muy bonitos arrecifes en los que se pueden ver diferentes corales y peces de colores. En esa inmersión también vimos una tortuga. Después del buceo nos unimos los dos grupos frente a la costa de Anakao, la pequeña isla de Nosy Ve, donde hicimos una excursión tras una mañana de buceo. Tomamos el sol, nadamos y disfrutamos de un pescado hecho a la brasa y acompañado de arroz y salsa de tomate a orillas del mar. Cada vez que nos acordamos se nos hace la boca agua.

    A la noche estuvimos todos juntos en el hotel disfrutando el atardecer, ya entristecidos porque al día siguiente tenía que abandonar ese paraíso. Preparamos una pasta con pescado, salsa de tomate y erizo de mar que compramos a unos pescadores, un producto muy caro en Europa y casi imposible de conseguir en algunos lugares pero fácil de hacerlo en la costa del índico. Una super cena de lujo para decir au revoir a Anakao.

    Toliara (33)
    Antonio y la puesta de sol
  • Madagascar,  Morondava y Tsingy de Bemaraha

    Morondava y Tsingy de Bemaraha

    Morondava y el Tsingy de Bemaraha fueron las dos primeras paradas de nuestro viaje por Madagascar cuando alquilamos el 4×4. Tanto la emblemática Avenida de los Baobabs como el Tsingy de Bemaraha son de los espectáculos naturales más increíbles que se pueden encontrar en Madagascar. 

    La segunda parte de nuestro viaje estuvo acompañada de la visita de dos amigas. La ruta que elegimos fue desde Antananarivo hasta el parque Tsingy de Bemaraha pasando por Antsirabe, la famosa Avenida de los Baobabs en Morondava. Hicimos todo el trayecto en un 4×4 con un chófer, porque gran parte de la ruta es de muy difícil acceso con transporte local, y porque entre cuatro personas el coche nos salía a muy buen precio y compensaba tanto por la comodidad como la posibilidad de parar donde quisiéramos y organizar el viaje a nuestro gusto.

    El primer día de trayecto en esta ruta de Morondava fueron dos paradas en Antsirabe para visitar una fábrica de marmitas de hierro y una fábrica de cuerno de cebú. En ambos casos nos enseñaron cómo fabrican los utensilios. Es muy curioso e interesante de ver. La noche la pasamos en el hotel Princesse Tsiribihina, el único con agua caliente en la zona y muy bueno calidad precio. Al día siguiente salimos hacia Morondava, donde pudimos disfrutar de un bonito atardecer en la Avenida de los Baobabs. Allí nos alojamos en el hotel Trecicogne. Aunque sólo nos quedamos de paso, para quienes vayan con tiempo quizá les interese quedarse una noche más y poder dar una vuelta por el pueblo, que está bastante animado, e ir a la playa.

    Lo habitual es llegar un poco antes del atardecer para disfrutar de las mejores horas de luz y ver ponerse el sol en la bonita avenida. Hay mucha gente haciendo fotos y niños con camaleones que ofrecen a los turistas para hacerles fotos. También hay algunos puestos de souvenirs con pequeñas figuritas de baobabs hechas en madera. Cuando cae la noche la vista queda increíble y se forman unas tonalidades preciosas. Un momento estupendo para los amantes de la fotografía.

    Morondava (45)

    Al día siguiente partimos hacia el Tsingy de Bemaraha. El trayecto nos llevó casi doce horas, con lo que salimos temprano para aprovechar las horas de luz. Casi todo el trayecto es en las profundidades de la naturaleza, donde no hay carreteras asfaltadas y los niños de los poblados corren hacia los coches pidiendo las botellas de agua vacías. El trayecto incluye una hora de “ferry”. Llámese ferry a varias lanchas a motor unidas por palets en los que caben tres vehículos y cuantas personas quieran subirse.

    Entonces llegamos a Belo Tsiribinha, una pequeña población donde se hace la parada de rigor para comer y, a la vuelta, comprar algún souvenir. Fuimos a comer a Mad Cebu Restaurant, un restaurante donde comimos un delicioso plato de cebú y de arroz con gambas. A la vuelta dimos un paseo para comprar algunos cestos y fruta para el camino. El pueblecito es curioso y en media hora se ve antes de continuar con la paliza de viaje.

    Y así llegamos al Tsingy de Bemaraha y nos hospedamos en el gran hotel Orchidée du Bemaraha, donde hay habitaciones para todos los gustos y precios. El restaurante también está bastante bien, teniendo en cuanta lo aislados que están y la variedad de platos. El cebú siempre es la mejor opción para elegir en Madagascar. También hay pescado, pero quizá no sea buena idea comerlo en zonas no costeras ya que no sabes en qué condiciones ha viajado. En el gran Tsingy se pueden hacer varias rutas dependiendo de la dificultad. Hay puentes colgantes, vías férreas y rocas muy puntiagudas que hacen del paraje un lugar excepcional. Para los menos aventureros hay la opción de hacer una excursión en el pequeño Tsingy, que es por los alrededores y donde la ruta no es tan complicada.

    Al día siguiente vuelta a Morondava en una nueva ruta de 11 horas con ferry incluido. Noche en Morondava, de nuevo en Trecicogne y continuación del viaje hasta el Parque Nacional de Andasibe y Mahambo, donde tomamos un barco para ir a la isla fabulosa isla tropical de Sainte Marie.