El botiquín de viaje

Aunque pensemos que vamos a estar en lugar sin sanidad, os sorprenderéis viendo múltiples farmacias en casi toda África donde poder encontrar los mismos medicamentos que en Europa e, incluso a veces más baratos. Aún así, un botiquín de “por si acasos” nunca está de más. También hay ciertas cosas que serán complicadas de encontrar en general o se encuentran, pero más caras, como los artículos de higiene femenina, las cremas solares, líquidos de lentillas y lágrima artificial. Al ser artículos importados y considerados de lujo, su precio se triplica. Os aconsejamos que lo llevéis desde casa, así como los preservativos a quienes viajéis en plan optimista. 

El botiquín que llevamos se compone de:

· Termómetro. Uno de los primeros síntomas de la malaria es la fiebre, con lo que tener un termómetro a mano cuando nos encontramos mal ayudará a actuar contra el virus lo antes posible.

· Test de malaria y Autovacuna. Los test de malaria son muy fáciles de usar. Tan sólo hay que pincharse el dedo para tener una gotita de sangre y ponerla en el medidor con unas gotas de líquido. En unos minutos sabes si tienes malaria o no. Nos compramos varios test en Nairobi cuando vivíamos allí para tener de reserva. El tratamiento de autovacuna se puede comprar en España y son unas pastillas como el Malarone que hay que tomarse como tratamiento una vez se tiene la malaria. Nosotros no tomamos el tratamiento preventivo de Malarone -ni ningún otro parecido- porque íbamos a estar muchos meses y para temporadas muy largas no es bueno ni para el estómago ni para el bolsillo. Sin embargo, en el caso de viajar a alguna zona con un riesgo muy elevado de malaria, igual sí que nos planteamos el tomarlo.  

· Paracetamol, Ibuprofeno, Amoxicilina. Aunque se pueden encontrar perfectamente allí, nunca está de más tenerlos en el botiquín para no tener que buscar una farmacia en caso de emergencia.

· Monorul 3g. Para las cistitis indeseadas que pueden pasar a las chicas en cualquier momento y así no tener que acudir a un médico para tener que hacer los análisis pertinentes. 

· Fortasec. Las especias, la diferencia en las aguas y las comidas a las que no estamos acostumbrados puede jugar una mala pasada y terminar causando alguna diarrea. En general, si tenéis cuidado y no abusáis de cosas a las que el estómago no está acostumbrado no tiene por qué pasar nada. Pero no es cuestión de ir de excursión con la tripa revuelta…

· Tiritas. Esenciales para las múltiples heridas de los pies que aparecen después de haber hecho caminatas largas. Hay un tipo de parches específicos para las rozaduras que causa algún tipo de calzado al que no estamos acostumbrados que también sería interesante de incluir. 

· Repelente de insectos. Indispensable. Los mosquitos tienen obsesión por la sangre europea y la mayor parte de África no está exenta de ellos. Hay productos locales como cremas repelentes cuyo efecto es un tanto cuestionable. Así que en este caso es mejor contar con un arma de destrucción masiva. Compramos uno en Sudáfrica en stick que nos ha dado muy buenos resultados.